Rajoy ha tardado en contestar esa pregunta… una semana entera.
Ante una pregunta tan directa como “de cuanto dinero dispones”, una pregunta que repondemos regularmente al pagar nuestros impuestos, tomarse una semana para responder equivale a tomarte una semana para ver cuánto no tienes más remedio que confesar. Y la respuesta que ha dado es 8.000 euros mensuales. Lógicamente, las cifras no cuadran. Pero igual es conveniente para su imagen pública.
Teniendo en la calle frases tan conocidas como “si quieres, te lo facturo en negro”, probablemente haya una parte de la población para la que el presidente más válido para España, el más unido a la larga raigambre patria, sea el que más ingresos es capaz de convertir en opacos. Quizá para esa opinión pública, fascinados por esa semana de pausa, Rajoy pinta ser un sólido candidato a la presidencia. Tal vez no tanto como su compañero de partido Eduardo Zaplana, pero las cuitas de dentro que las peleen entre ellos.
Como si lo viera: “nueve de cada diez catedráticos de riesgo cardiovascular recomiendan tener a la mujer en casa, de la cocina a la cama, y por el pasillo a patadas. Según los últimos congresos de la especialidad. el catedrático restante es un calzonazos”.
El jurado, que sabe de cine y ha estado en unos cuantos, les ha concedido el Premio Ex Aequo del Jurado a la Mejor PelÃcula de Ficción del Notodofilmfest 2007.
Una reflexión de Higronauta centrándose en la cantidad de tinta del asalto a la universidad de Virginia frente a la cantidad de tinta invertida en narrar los horrores del Irak post-Aznar:
Bola extra 2: Mi primera respuesta al pensamiento de Higronauta fue echarle la culpa a los periodistas, que dan la bienvenida a llenar páginas y páginas con material bien redactado que les llega por agencia. Llenar mediante el copiar-pegar. Una pereza con un fuerte olor a “colonia”, es decir, a “conquistados”.
Ahora bien, piensen si ustedes compran los periódicos que detallan las muertes en Irak. Cuando dicen que no son economicamente viables, ¿Dicen la verdad? Respondan como consumidores. A ver cuál es la última vez que compraron un libro, un cómic o un DVD iraquÃ.
Esto que tienen superclaro con el dinero, parece opaco con la alimentación. Las personas que cuentan minuciosamente las calorÃas de sus ingestas acaban sistemáticamente de los nervios. Y eso que lo hacen al por mayor. De plato en plato, de comida en comida.