La pelÃcula reune muchÃsimas propiedades, todas ellas prácticamente únicas. Es un documental… No, es un ensayo. Un ensayo audiovisual. Animado. CrÃtico con el gobierno.Â
El trailer de la pelÃcula usa el eslógan “sólo en una democracia un documento asà se puede exhibir al público”.Â
Tienen razón en poner la excepción: hoy, aquÃ, no se podrÃa ni realizar ni estrenar una pieza tan directa, tan crÃtica y tan atÃpica.
En la enorme y adictiva confusión de la serie de televisión Perdidos (o, como la llamamos por aquÃ, “los T”) hay una pelÃcula dentro de la pelÃcula. Como guÃa difusa dentro del desconcierto, los protagonistas encuentran unos vÃdeos de orientación de la iniciativa Dharma, que les explica que fue fundada en 1970 y que consiste en un “gran centro comunitario de investigación” en el que se estudia meteorologÃa, psicologÃa, parapsicologÃa, zoologÃa, electromagnetismo y utopÃa social.
La guÃa del cine para pervertidos que realizó el filósofo esloveno Slavoj Zizek -un personaje que ya ha aparecido en este blog- para la cadena inglesa BBC logra condensar algunos de mis intereses esenciales a la hora de hablar del audiovisual.
De nuevo, viene -ya se lo he contado- de cuando leÃa con placer el fanzine 2000 ManÃacos, lleno de artÃculos que hablaban de pelÃculas que nunca verÃa.
Zizek le da una vuelta más, porque por principio, la pelÃcula ES lo de menos. Utiliza el audiovisual como ejemplo/cita para hablar de otras cosas. No habla de las pelÃculas, de sus argumentos y sus contenidos y sus apuestas formales, sino de lo que defienden, de lo que sostienen, de las vigencias (que es como Ortega y Gasset llamaba a lo que ahora decimos Zeitgeist) en las que se apoyan. Si esas pelÃculas no existieran, esas vigencias serÃan apoyadas por cualesquiera otras (asà es el Zeitgeist), y la explicación seguirÃa existiendo pese a no existir esa cinta determinada.
El documental de Zizek dice en el tÃtulo tratar sobre cine, pero en realidad habla de las tesis de Zizek sobre la realidad y sobre el sicoanálisis. En el vÃdeo de abajo verán cómo el esloveno explica las tres figuras del sicoanálisis utilizando Psicosis (los tres pisos de la casa equivalen a esas tres figuras) y los Hermanos Marx (cada hermano encarna una de esas tres figuras). No habla de cine. Usa el cine sólo como cita, como apoyo, para hablar de otras cosas.
Ese ingrediente esencial, lo pretende sintetizar Reflexiones de Repronto. Con todas las limitaciones, y -tal vez- con un temario menos farragoso.
Un humano y dos robots recortados en una fila de butacas se dedican a comentar hasta el ridÃculo pelÃculas de serie B y de serie Z, señalando que la persecución es un poco triste porque el protagonista huye usando los intermitentes, o insultando a la protagonista que lleva diez minutos de reloj intentando hipnotizar al aventurero de turno.
Nótese la firma, ya en el telecinco de la margarita
El columnismo actual en televisión nacional no es fácil de encontrar. A fecha de hoy, para encontrar un personaje que aparezca recitando de forma regular sin ser interrumpido por un vÃdeo o una conexión en directo, es casi una entelequia. Ahora la gente acude a un plató y hay mas o menos una escaleta, y cuando se recita es para presentar un video que en realidad ilustra una noticia en la que los testimonios de nuevo son improvisados. La intervención regular que contiene presentación, nudo y desenlace pasa por malos tiempos.
En la parrilla actual, fuera de las televisiones locales y regionales, el único columnista que mantiene ese privilegio es Fernando Ónega, que recita un par de folios -en la tradición telediaria de busto parlante- en el programa geriátrico “Saber Vivir”, un espacio dirigido a personas preocupadas por su salud, cuando no por mantener sus constantes vitales.
No he encontrado en los almacenes de vÃdeo ninguna intervención de Ónega, pero hace meses les pusimos esta remezcla de cortes de Saber Vivir que ha hecho el solaz de media internet. Los columnistas audiovisuales son pocos, tal vez en extinción, y han mantenido una llama a la que se aferra el Doctor Repronto.