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Jueves, 1 de Mayo de 2008
Raul Sensato a eso de las 11:39 am
Hoy se cumplen 27 años de la epidemia llamada entonces del “sindrome tóxico” y luego rebautizada en medios como “de la colza”. A nivel europeo,
el primer gran montaje sobre salud pública
cita
El montaje del síndrome tóxico. Una epidemia cuyo transmisor no fue el aceite, sino los tomates, y cuyo elemento tóxico fueron los Organofosforados creados por una poderosa marca alemana. 700 muertos y 30.000 afectados.
Según denuncia el video documental “Poisoned Lives” (Yorkshire TV, 1991) de la periodista alemana Gudrun Greunke, médicos que averiguaron la causa y realmente curaron a sus pacientes fueron acallados, impidiendo así que otros afectados recibieran el tratamiento que les salvaría. Una decisión en un tiempo en que el gobierno no podía confesar errores ni dar señales de flaqueza - dos meses antes había acontecido el intento de golpe de Tejero-. Ese documental, “Poisoned Lives“, lo compró TVE en los noventa… para no emitirlo.
Permítanme unas citas:
Presidente y Vicepresidenta de Fuentox, Asociación de afectados por el síndrome tóxico de Fuenlabrada (de aqui):
Pilar Pans, Vicepresidenta:
Precisamente a raíz del síndrome tóxico salen nuevas leyes para el control de lo que comemos. Sin embargo, nadie ha probado experimentalmente que las anilinas ni cualquier otra sustancia de los aceites adulterados producen nada parecido al síndrome tóxico.
Mira, yo entonces era trabajadora del hospital militar del aire. En el hospital se consumía el aceite de colza y sin embargo no había ningún afectado. Segundo, en mi casa enfermamos sólo la mitad de la familia y el primero fue mi hijo de diez años, que resulta que era diabético. Por esta razón tenía prohibido cualquier aceite que no fuera de maíz. No tomó jamás el aceite adulterado que lo compramos como si fuera de oliva. Cuando a mi hijo le toman declaración, el juez le advierte que tiene que decir que ha tomado el aceite adulterado porque si no perderá el derecho de cobrar las indemnizaciones. Yo como madre puse el grito en el cielo, era una coacción. Tercero, decían que al ser aceite barato sólo estaba afectada gente obrera humilde pero a finales de 1980 ya había enfermado una abogada que afirmaba haber consumido sólo las mejores marcas de aceite. La autopsia de 1982 confirmó el diagnóstico. También en 1981 tuvieron que ser hospitalizados varios militares de la base de Zaragoza por síndrome tóxico bajo un secreto absoluto después de unas maniobras. La administración nunca lo ha querido admitir.
Manuel Henares, Presidente:
Cuando acudimos a los juicios de la Casa de Campo, aquello fue una guerra campal. Los abogados se limitaron a decir a los afectados: cuando entréis en la sala a declarar tenéis que decir todos que es el aceite porque sino no cobraréis las indemnizaciones y sabéis lo que os estáis jugando. Los enfrentaron a los que decíamos que no era el aceite. Todo eso te hace sospechar que ya se ocupó muy bien el partido socialista de dividirnos a los afectados. Yo le pedí entonces permiso al juez para explicar lo que yo pienso del síndrome tóxico, pero me calló la boca diciendo que lo único que tenía que hacer era remitirme a las preguntas de unos abogados que sólo querían saber dónde compré el aceite ¡Pero si mi aceite era apto para el consumo humano! Todavía hoy tenemos prueba documental y material para poder demostrarlo. La sentencia fue vergonzosa. Aún no habiéndose encontrado ninguna prueba definitiva culpan al aceite.
La periodista Gudrun Greunke en esta entrevista:
No te metas en líos con este tema. Esta es una de las razones por las que cayó Oneto de Cambio 16. Cuando publicó “un producto Bayer envenenó España” No era un producto. Eran tres como mínimo. Solamente con Nemacur y Oftanol no se explican los síntomas, falta algún otro producto.
El primer Organofosforado que fabricó la Bayer fue el gas tabun por encargo de los nazis en 1936. Es el gas que le gustaba a Saddam Hussein utilizar contra los Kurdos, como en el pueblo de Halabja, donde en un cuarto de hora murieron cinco mil personas.
Gudrun me regaló y dedicó un ejemplar de su libro”El montaje del Síndrome Tóxico”, tras el visionado en Valencia de su vídeo. Al libro le falta lo que daba el documental: las terroríficas imágenes de los afectados, que son las que dan el calibre a la tragedia.

Afectados que fueron menos importantes que las decisiones de las alturas. Que no tuvieron tratamiento correcto, porque se silenció a los médicos que sabían el remedio. Porque identificar la cura, era identificar el culpable. Hace 27 años, hubo gente que prefirió conscientemente señalar un culpable falso y prohibir las investigaciones que buscaran cualquier otra causa.
Hubo gente que prefirió el silencio, no a aclarar el misterio, sino a salvar vidas.
Ese silencio, décadas después, nos deja a nosotros expuestos a que se repita.
Bola extra:
Más info, toda en español:
- Entrevistas con la Asociación de afectados por el síndrome tóxico y con Gudrun Greunke
- Video de Gudrun Greunke conferenciando en Spectra. Y parte 2
- Un listado de Lluis Botinas de “razones generales que muestran que no fue el aceite de colza”
- Andreas Faber Kaiser resume en este artículo su libro “Pacto de Silencio”, subtitulado “La ocultación de la verdadera causa del síndrome tóxico impidió la curación de miles de españoles”. (sugerencia de los comentarios)

El montaje del Síndrome Tóxico
Gudrun Greunke y Jörg Heimbrecht
Ed Obelisco, 1988
isbn 84-7720-073-4
(noten la imagen de portada)
a la venta aquí
Bola extra 2: Abundando en lo del silenciar a los médicos que dieron con el remedio, extraido de aquí:
Manuel Henares, Presidente:
El alma [de la investigación] del Síndrome Tóxico ha sido sin duda el doctor Antonio Muro, entonces director del Hospital del Rey en Madrid. Realizó desde un principio un estudio epidemiológico serio, investigando mercadillos y plantaciones para llegar a esa conclusión. Era militante del PSOE. Su propio partido lo trató de loco, el ministerio de sanidad lo cesó y le trasladaron al centro de investigación de Majadahonda, recluido a un cuarto de dos por dos metros.
El doctor Muro nos invitó, a Fuentox, a hacer una experimentación que consistía simplemente en que un grupo de personas iban a consumir aceite del presuntamente tóxico y otro grupo iba a experimentar con tomates tratados con productos organofosforados para los que hay un antídoto conocido, la atropina. Íbamos a utilizarlo como prueba en el juicio.
Justo después de notificar la prueba a Carmen Salanueva, directora del Plan Nacional, el concejal de sanidad del ayuntamiento de Fuenlabrada junto a dos policías municipales realizan un robo en la asociación y destruyen la prueba. Los pillamos con las manos en la masa, eso sí, tal y como consta en una denuncia formulada en el juzgado de Leganés, y su respuesta fue que mientras no cambiáramos y dijéramos que era el aceite nos iban a hacer la vida imposible.
Viernes, 25 de Abril de 2008
Raul Sensato a eso de las 11:19 am

Dos imágenes, en espejo, del pasado día de San Jorge, alias el día del libro:
1) Book Star
Me tiene muy desubicado la omnipresencia de Carlos Ruiz Zafón y su última novela, que en la tradición de los grandes superventas, se ha promocionado como gran éxito antes de vender el primer ejemplar. Pero es como debe ser.
Zafón es el primer escritor que veo señalado en medios como rock star literario. Un millón de ejemplares de tirada inicial es una cantidad deslumbrante, el equivalente de un escenario de cuarenta metros de altura y pantallas gigantes. Las ventas lo justifican, y me parece sano que, igual que hay estrellas del cine y de la música, también las haya de la literatura.
Lo gracioso es el conflicto de la estrella.
No somos conscientes, pero tenemos un arquetipo de estrella que está totalmente importado. Y la estrella es una persona con dinero para realizar excesos y que hace ostentación de su condición. Ahí está, por ejemplo, el problema de la ACB. Los chavales del baloncesto leen más que los del futbol, y el estandar del chuloputas se da con nula frecuencia. En la NBA, es otra cosa, con los jugadores que viajan con joyas en los maletines para regalarlas a la concubina voluntaria de la noche. En el cine y en la música, evidentemente, hay más de lo mismo.
Y a Zafón le pasa como a las estrellas de la ACB. Está atrapado entre dos mundos, con dificil reconciliación. Por una parte, está el prestigio de escritor, y en las promociones responde con aplomo. Por otra, no niega nada, no afirma nada, no resuelve nada en sus declaraciones. Todo es constantemente neutro, igual que el modelo -dificilísimo modelo- de Britney Spears, que ha logrado -chapó por ella- que “la niña de doce la vea como héroe, el chico de veinte como estrella porno, y la novia del chico de veinte como un ejemplo de por qué las mujeres se odian”. Este equilibrio del vacío en el que todos obtienen lo que quieren, que se manifiesta en el gris de las respuestas de Zafón sobre su obra, se derrumba ante la firme decisión del escritor de no caer en el paripé. Zafón es una estrella en la que todo es una estrella menos la estrella.
No puedo evitar compararle con Michel Houellebecq, que, con lo que muchos dicen que es astucia, pero que -a la vista de lo expuesto- es ser puramente consecuente, es el escritor rock star francés. Con un consciente perfil de chuloputas, ajustado a la figura de la estrella.
Lamento no haber pasado de la página cien de La Sombra del Viento, que abandoné, porque debería consumirlo igual que los discos de pop y las comedias norteamericanas. Los de Houellebecq, casualmente, me los terminé todos.
Así es la estrella de rock española. Debe ser guay, pero se resiste a ser guay, porque moralmente, internamente, no puede ser demasiado guay. Y les remito a este ejemplo ya expuesto.
2) Liber Nui
En la gala de San Jorge emitida por la 2, salió al escenario Joaquin Reyes, pieza fundamental de Muchachada Nui/La Hora Chanante, haciendo en directo una entrega de Celebrities/Testimonios, caracterizado de Denzel Washington.
Según hacía su monólogo, repetía incesantemente su nombre -en la tradición de la sección que representaba- y miraba al público asumiendo la situación. Estaba siendo recibido en un absoluto silencio. O peor, como si fuera una actuación de bar de carretera, de teatro cantante desconchado.
En el día del libro, con señores vestidos de traje ostentando el sagrado nombre de la literatura como un fular de seda cara, se despreciaba sonoramente (con todo el ruido del silencio) la presencia de Reyes.
Era la misma tipología que, en otros tiempos, celebraba al humorista andaluz que se hacía pasar por hombre del campo o por homosexual encubierto. Igual no entendían por qué interpretaba a un actor, pero para imitar es necesario tener un arquetipo, así que sólo podría haber imitado a Houellebecq. Imitar a Antonio Gala lo habría hecho caer, simultáneamente, en los dos casos mencionados.
Pero creo que la base estaba en la dicción. En Reyes, todas las figuras hablan con acento de Albacete, tienen coletillas de abuelo, y miran el mundo del lujo con los dos pies en el suelo. Tiendo a pensar que lo imperdonable era el acento de Albacete. En cierta medida, Reyes es tan rock star como Zafón, y sufre de la misma reticencia a ejercer de estrella.
Martes, 1 de Abril de 2008
Raul Sensato a eso de las 1:18 pm

El título parece chocante, pero está a la orden del día. Tienen uno idéntico ahora mismo en antena.
La tan traida serie de televisión “Sin tetas no hay paraiso” tiene en su título la misma filosofía de retrato del exceso, por las bravas.
Espero que se den cuenta de que, en el fondo, es el mismo encabezado. Pero el televisivo es sexista (mi pasaporte al lujo es la talla del sostén), y sobre todo, mucho más ñoño.
Portadones como este están saliendo en el sobresaliente Pulpnivoria
Absence les ha hecho una preselección aquí.
Viernes, 14 de Marzo de 2008
Raul Sensato a eso de las 8:48 am

“En el año de mil novecientos cuarenta y nueve, unos amigos y yo dimos con una nota curiosa en la revista Priroda de la Academia de Ciencias. Decía en letra menuda que durante unas excavaciones en el río Kolymá se había descubierto, no se sabe cómo, una capa de hielo subterránea. Esa capa había conservado congelados desde hacía decenas de miles de años especímenes de la misma fauna cuyos restos se habían encontrado en la excavación.
Fueran peces o tritones, lo cierto es que se conservaban tan frescos —atestiguaba el reportero científico— que, tras desprenderles el hielo, los integrantes de la expedición se los habían comido ahí mismo con sumo placer.
Podría parecer que la revista pretendía impresionar a sus pocos lectores con la alta capacidad del hielo para conservar el pescado. No obstante, pocos supieron captar el otro sentido, más verdadero y épico, que tenía la imprudente nota.
En cambio, mis amigos y yo lo comprendimos enseguida. Pudimos imaginarnos nítidamente la escena hasta en el menor detalle: los integrantes de la expedición quebrando el hielo ávidos y presurosos, y cómo, pasando por alto los excelsos intereses de los ictiólogos, luchaban a codazos por hacerse con un trozo de pescado milenario, derretirlo al fuego y saciar su hambre.
Lo comprendimos porque nosotros mismos fuimos en su día integrantes forzosos de este tipo de expediciones, habíamos pertenecido a la poderosa y singular estirpe de los zeks la única del mundo capaz de comerse un tritón con sumo placer.
Kolymá era la mayor y más conocida isla, el polo de la crueldad del GULAG, un sorprendente país de geografía dispersa como la de un archipiélago y, al mismo tiempo, con una presencia en las mentes tan compacta como la de un continente, un país casi invisible, casi impalpable, poblado por la estirpe de los zeks.
Un archipiélago de cotos cerrados, incrustado como una tabla polícroma dentro de otro país, impregnando sus ciudades, flotando sobre sus calles. A pesar de ello, quienes no formaban parte de él no podían advertir su presencia. Y si bien eran bastantes los que tenían de él aunque fuera una vaga referencia, sólo lo conocían bien quienes lo habían visitado.
No obstante, cual si hubieran perdido el habla en las islas del Archipiélago, éstos guardaban silencio.”
Así empieza mi libro favorito: con decenas de personas que se comen los restos de animales paleolíticos -piensen en lo que estamos diciendo- porque el hambre les lleva a la desesperación.
El libro es Archipiélago GULAG, de Aleksandr Solzhenitsyn. Un libro monumental, imposible, estremecedor, que se logró completarse pese a todas las complicaciones de la vigilancia y el silencio… y que, verdaderamente, cambió el mundo.
Gracias a Alvy Singer, he descubierto que lo pueden ustedes descargar en este rincón. En realidad, pueden descargar el primer tomo de tres. El tercero sigue inédito en España, y me lo tuve que leer en inglés (porque de ruso voy fatal).
La suerte es que esta edición es la nueva, corresponde con la edición rusa de las obras completas del autor, y tiene pies de página y notas extra.
Este libro (y sus siguientes dos partes, tan estremecedoras o más) es mi baremo para denominar extraordinario a un texto. No pueden perdérselo. Lo tienen aquí.
Bola extra: Valorarán doblemente el texto si, tras su lectura, se asoman a Coces al aguijón, autobiografía literaria del autor escrita en esas fechas. Es una especie de Making Of del libro, que no les dejará indiferentes
Viernes, 8 de Febrero de 2008
Raul Sensato a eso de las 2:28 pm
“He corrido esta tarde hasta la librería La Central a ver si daba con este libro [de Baricco]. Pero en la Central me he encontrado con Javier Pérez Andújar, el autor de Los príncipes valientes, y, evidentemente, lo he preferido a Baricco, porque con Javier se habla de Sócrates poniendo ejemplos de Julio Verne, de la metafísica occidental con el vocabulario de Pipi Lamstrung y, por si fuera poco, está permitido hacer ensaladas con ingredientes de Darwin, Juan Manuel de Prada (cortado muy fino) y Roald Dahl. Además con él te pasan de manera natural cosas que de ninguna manera te pueden pasar con Baricco, por ejemplo que Eduardo Mendoza se pare en plena calle a comentarle a Javier cuánto le ha gustado su novela y solicitarle bibliografía sobre no sé qué punto.”
Javier Pérez Andújar es candidato con su sublime Los Principes Valientes al premio Lara de Novela. Pese a que es un premio del que ni un euro va al bolsillo del autor, deseo que lo gane, porque obras de ese calibre merecen que, al menos, te suenen aunque no las conozcas.
Por cierto, mi novia es una ferviente admiradora de Eduardo Mendoza y se ha quedado encantada con la anecdota que cierra la cita. No es para menos.
La cita viene del blog Cafe de Ocata
Estuvimos hablando de Los Principes Valientes en esta otra entrada
Martes, 29 de Enero de 2008
Raul Sensato a eso de las 9:31 pm

Ji Ha Chol, maestro zen y una leyenda en lo que se ha dado en llamar la meditación compulsiva, decidió hace unos años traducir una serie de preceptos y parábolas budistas a un lenguaje menos contemplativo, más expeditivo, y a unas situaciones actuales o incluso futuras, proyectándose en el tiempo. El Zen en el futuro. (…)
El mosquito y el padre
Erase que se era un hombre honrado y su hijo, un poco ingenuo, más bien corto. Apretaete. Este hijo era muy honesto y muy respetuoso hacia su padre. Siempre le seguía a todas partes.
Un día de verano estando en la montaña temática después de haberse zampado mano a mano una señora paella de arroz transgénico PaellaTrash® tamaño king size y de haberse soplado un brik import de sangría Spanish®, padre e hijo dormían un siestorro sobre la hierba del bosque. Un mosquito fue a posarse sobre la calva del padre. El hijo se despertó. Era muy amable con su padre. Mucho. Por eso cogió un garrote y golpeó al mosquito. El mosquito, claro, se fue volando, pero su padre palmó del garrotazo, con la cabeza abierta como una sandía. Y el chaval acusado de parricidio. Es un koan.
Se odia al enemigo. El enemigo huye y el padre muere. Y el enemigo te lleva al talego. Esto es parecido a admirarse a sí mismo y hacer pedazos a los demás. en la época moderna, esta es una actitud muy corriente, sobre todo en los políticos, en los hombres de estado. Es la crisis moderna. La depravación total, las microwave paellas y la sangría de brik.
Extracto de Karma chungo: el budismo basura en 15 cuentos y un koan.
Pensamiento Zen para el lector posmoderno. Para entendernos: Zen 2.0. Con la supervisión de Mess/Age.
6 euros. Aquí.
Sábado, 5 de Enero de 2008
Raul Sensato a eso de las 2:34 pm
Se que muchos de ustedes están aún mordiéndose las uñas pensando qué demonios regalar en estas fiestas.
A ver, si tienen dinero, compren uno de esos aparatos de apple (un teléfono y/o reproductor de pantalla táctil), y quedarán como unos señores.
Pero si tienen un presupuesto más moderado, o si tienen que dárselo a una de esas personas que ya tienen de todo,
(y siempre suponiendo que el receptor del regalo es una persona a la que le gusta leer)
…mi sugerencia es que opten por Los príncipes valientes de Javier Pérez Andújar.

Ya les dije que les debía un comentario de texto sobre esta joya, de modo que más me vale hacerlo ahora, a vuelapluma.
1) En el ensayo literario Afterpop, Eloy Fernandez Porta denunciaba a los autores que narraban a sus personajes abriendo la nevera para tomar “un refresco”, evitando las marcas comerciales, en realidad evitando las marcas de tiempo, intentando crear una obra “para la historia”, sin elementos que caduquen. Las obras valientes juegan justo a lo contrario, y son las que verdaderamente crean obras memorables. De hecho, es la concreción, la que convierte una obra en incombustible. El escritor Mark Millar pone como ejemplo el monumental tebeo Watchmen. Con todas sus referencias temporales, con toda su concreción, watchmen sobrevive décadas como best seller porque encapsula perfectamente una época concreta. Los Príncipes Valientes es, en eso, una obra tan monumental como watchmen, porque encapsula toda una época, que es además el arranque de lo que se ha venido en llamar la modernidad y que el autor apunta en una frase genial: “para cuando conseguí ser un hombre moderno, ya se había pasado de moda”.
2) Lo que narra Javier es el momento exacto en el que la cultura popular descompensa la balanza y le gana la batalla a la cultura tradicional. Que es una situación fascinante con unas consecuencias extraordinarias, que todo el mundo da por hecho, pero que nadie ha estudiado más allá de lamentos “los niños ya no leen a Larra” y “la culpa es de hollywood/el erotismo/los videojuegos”. La tremenda diferencia es que Javier Pérez Andújar maneja con igual profundidad la literatura española del diecinueve como las historietas de Dossier Negro, y le coloca en una posición privilegiada para explicar la situación cultural más relevante del siglo XX desde ambos lados de la barrera, sin lamentos, con ojos de niño que se fascina al ver crecer y desarrollarse un árbol que hasta entonces era completamente desconocido. Y en particular, desarrolla cómo el lamento “los niños ya no leen a Larra” es en gran medida una pose, o un lloriqueo de despistado, que no se qué es peor.
El ojo certero de Javier traza líneas entre lo clásico y lo moderno y te revela que todos abundan en lecciones similares, y que lo mismo te da aprenderlas leyendo al arcipreste de hita que con capítulos de Superagente 86. En particular, es deslumbrante cómo te muestra que la picaresca en particular sigue viva y ha sido fundamental, y traza líneas entre el cojo del buscón y el cojo de Cowboy de Medianoche y sobre todo los primeros personajes de Bruguera, que salían a la calle a ver qué pasa, que es el verdadero alma de la picaresca. El Bruguera posterior es otra historia: Mortadelo y Anacleto salían a cumplir misiones, Zipi y Zape a lo que les mandaban sus padres, Sir Tim o’Teo a resolver el crimen del día. Pero el tradicional personaje de Bruguera salía a la nada, a buscarse la vida, que también era buscar la vida. Eso es el lazarillo, pero no requieres leer al lazarillo para saberlo.
La cultura popular abunda esas mismas lecciones, y Los Príncipes Valientes describe, desde dentro y con una brillantez deslumbrante, el proceso de sustitución (en relevancia en el hombre de la calle) y de complementariedad (entre los hombres inquietos).
3) Yo me equivoqué en mi primera lectura de Los Príncipes Valientes. Me cegué con la lírica con la que arranca el texto, y me lancé a leerlo como se lee la poesía y los textos de redacción elaborada: despacio, disfrutando la artesanía del lenguaje, dosificando al máximo el libro, leyéndolo en entregas muy cortas, el tiempo que aguanta la lírica sobrecogiéndote en la lectura. Recreándome levantando a la luz cada brillante.
Esa lectura es muy satisfactoria, pero hay una mejor. En mi segunda lectura, me abalancé sobre el texto, y no me dejé ralentizar por el evidente talento de orfebre de la palabra de Javier, y seguía y seguía y me daba cuenta de que cada una de esas gemas que levantaba antes, ahora se iban acumulando, y al rato estabas navegando sobre un alud de diamantes, de ideas geniales, de revelaciones que ninguno de los sesudos analistas del siglo XX había visto pese a tenerla en sus narices, y ese navegar sobre algo tan bello y tan inteligente y tan revelador es el mejor regalo que puede dar un escritor, o sea, una persona que tiene cosas que decir y talento para decirlas mejor que nadie.
Me lo recordó Absence
Martes, 25 de Diciembre de 2007
Raul Sensato a eso de las 5:55 pm
Fue un dios y nació el 25 de diciembre, hijo de madre virgen.
Su nacimiento fue marcado por una estrella en el este, que siguieron tres reyes para localizar al salvador recién nacido.
Su nombre es
Horus
, y es el dios sol egipcio, hijo de la virgen Isis.
Horus es un personaje de ficción.
Feliz cumpleaños. Feliz navidad.
Busquen a Horus en el minuto 13 de video
Mas datos sobre la navidad como herencia del acerbo antiquísimo de Egipto en este enlace.
Gracias a Ivan Kireev
Jueves, 22 de Noviembre de 2007
Raul Sensato a eso de las 2:02 am

Parece que ya les estoy oyendo. ¿Cómo es que Raúl Sensato ha escrito un libro sobre Héroes del Silencio? Si no es particularmente fan de la banda, ni habla con frecuencia de su música, ¿a qué viene este interés? Probablemente pensarán que es una forma de hacer caja aprovechando el tirón de su regreso. No es cierto. O no del todo, porque este texto ha sido motivado por el regreso del grupo; nació exactamente allí. Es consecuencia de ese tirón. Y ójala el tirón sirva para prodigar el mensaje que pretendo transmitir.
Ustedes me han visto en Reflexiones de Repronto condensar tesis en cinco minutos. Para explicar ésta, necesito tres horas de su atención. Entenderán que es una idea relevante y compleja.
Si quieren el enunciado en hipertelegráfico, vean esta cita de Raoul Vaneigem, que aparece en el último libro de Kiko Amat: “No deseo una secuencia de instantes, sino un gran momento.”
El fenómeno de los héroes, que es algo que está más allá de su discografía y sus conciertos y sus canciones y sus entrevistas, ha sido ese “gran momento” que apunta Vaneigem, pero no para la música en concreto, sino para la cultura popular urbana española. Y explicarlo requiere tiempo. Y dedicación.
En ello he estado esta temporada que han visto que el blog ha bajado el pistón (aunque compensado por las apariciones del Doctor Repronto), tecleando y tecleando y borrando hasta eliminar todo lo que no era esencial para la tesis.
Este no es un libro de música estándar. Ni lista todas las canciones de cada disco, ni aborda los significados de cada letra de canción, ni narra qué hacía la banda en tal o cual grabación. Es un libro distinto, sin morralla, sin paja, en el que todo lo que hay redunda específicamente en la tesis que presentamos. En cierta medida, es un libro dirigido a los que no son seguidores de la banda. No para convencerles de que deberían gustarles -que es un objetivo infame- sino para que vean con perspectiva un fenómeno imprescindible para entender la cultura popular moderna.
Curiosamente, mientras estaba dedicado al texto, los chicos de Coloriuris -que protegen este blog y las entregas de Reflexiones de Repronto- me dijeron que iban a iniciar una plataforma de ventas digitales. Dicho y hecho.
El libro está maquetado con formato de caja de DVD, para encajarlo entre sus películas -o conciertos- favoritos, en caso de que deseen imprimirlo.
El proceso de compra de Coloriuris no es cómodo, y pide más datos de lo habitual. Sean comprensivos. La historia que queremos contar vale ese pequeño esfuerzo. Eso, y un euro.
Casualmente, esta es la entrada número mil de este blog.
Eso que cae es confetti.
Miécoles, 14 de Noviembre de 2007
Raul Sensato a eso de las 12:50 pm
Sería interesante que la definición literaria-intencional de posmodernismo (”yo soy escritor posmoderno porque quiero”) se complementara con una visión más social-pragmática. Tal como yo lo veo, uno es posmoderno no porque haya leído un artículo de Derrida o el último número de Neo2, sino porque vive en un medio en que sus deseos y aspiraciones han sido acelerados a la velocidad del consumo, en que los criterios de legitimación y valor que solíamos llamar “modernos” han sido sustituidos por otros creados por los mass media, en que la geografía está más determinada por las corporaciones que por los Estados-Nación, en que se está sometido a políticas de control y legislaciones que difícilmente pueden seguir llamándose modernas. (I.e., ya que hablamos de ciencia: la posibilidad legal de patentar seres humanos -microbios modificados genéticamente- viene a cuestionar la distinción moderna entre “vida natural” y “producto comercial”). Todo esto es, hasta donde yo puedo ver, una realidad envolvente, que no es paranoia de Derrida sino que existe.
El maestro Eloy Fernandez Porta,
citado en el blog del gran Alvy Singer.
Sigan leyendo aquí, que es para no perdérselo. ¡Y es un comentario de Blog! ¡Qué forma de soltar las cosas como si nada! ¡Un maestro!
Actualización: la discusión entera (kilométrica y sabrosa) esta en este vínculo.
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