El escritor Xavier Theros, que está recorriendo curiosidades en su bestiario estival, narra hoy en el diario El PaÃs el origen de la mÃtica acrobacia sexual del Salto del Tigre.
Les hago un extracto recompuesto:
Miguel Pigrau era un actor de carácter, un secundario caracterÃstico que daba realce al montaje. Regordete, de frente ancha, bigotazo y una mirada profunda y afectada.
Lleva su Otelo a Madrid. Allà no parece que le hagan mucho caso y decide volverse a Barcelona, donde comienza a contar las bondades de su interpretación más famosa en las tertulias de la gente del teatro, que por aquel entonces están de moda. En una de ellas le oye Santiago Rusiñol, que inmediatamente le pide que le enseñe su afamado talento interpretativo. La cosa tiene lugar en plena calle.
En el ejemplar de hoy del suplemento Culturas de La Vanguardia, publico un texto titulado “Acción y reacción” en el que hablo de Contraprogramación Televisiva y donde -gracias al director de cine Eugenio Mira- aparece el origen de las lecturas satanistas de Los Pitufos que tanto corren por la interred.
Seguro que si les digo que soy un apasionado de la canción del verano, me malentenderán. El nombre “canción del verano” tiene usos parciales, que atiende a lo que cada cual quiere remarcar. Hay quien lo usa para referir la canción más vendida en tiempo de estÃo, y se quedan panchos al refugio de los números. Hay otros más fieles, que la enuncian como la canción mas bailada del verano: es decir, que aunque una grabación del Canon de Pachelbel arrasara en ventas, no serÃa la canción del verano porque -y aquà estamos hilando fino en el mundo de la expresión corporal- el Canon de Pachelbel no se baila.
Yo tengo un baremo parcial y personal para “la canción del verano”, más perjudicial si quieren que los anteriores. Para mÃ, la canción del verano es la que florece por sorpresa. Es decir: el wakawaka de Shakira en 2010 queda fuera de mi clasificación, porque se estableció como canción del verano por decreto. Se repetÃa en los múltiples telediarios, se multiplicaba en las rotaciones, y las constantes alusiones al campeonato mundial de fútbol incluÃan necesariamente la canción oficial del torneo. Establecer como canción del verano la que aparece con más frecuencia en los medios de comunicación es como decir que el alimento favorito en Haità son las cajas que se donan en paracaÃdas: un insulto al grupo, y un loor al de las alturas.
AsÃ, para mà la canción del verano -y verán ahora que no todos los veranos la han tenido- ha cumplido una caracterÃstica especÃfica: ha levantado a la gente de las sillas para mi sorpresa. Subrayo el mi en “mi sorpresa”. Uno ve los mismos telediarios que el resto de la ciudadanÃa, lee similares periódicos, atiende a las mismas radios, y está someramente familiarizado con “el carril principal”. Las canciones del verano por imposición son asà “evidentes sin esfuerzo”: nos las hemos encontrado por necesidad, están omnipresentes en las rotaciones. Cuando aparece una genuina canción del verano, la pregunta primordial es cómo se ha extendido esta pieza en particular. Ha habido una genuina expansión fuera de los moldes impuestos. Pura diversión en transmisión directa.
Para mà el ejemplo central de canción del verano fue Tengo un tractor amarillo, de Zapato Veloz. Estaba en una boda donde sonaban canciones conocidas, una tras otra, sin mayor respuesta de la concurrencia, hasta que sonó ese tema desconocido. De repente, el grueso de los asistentes corrieron a llenar la pista y a marearse bailando la conga. Hasta entrado el otoño, la canción no aparecerÃa en las televisiones. Eran dos mundos separados: Zapato Veloz habÃa entrado en la pantalla mediante las pistas de baile, en un mundo donde lo normal es llegar a las pistas de bailes mediante la pantalla.
Este año, y perdón por el rodeo, la canción del verano está siendo un reguetón que, ahora que me he puesto a mirarlo, considero que tiene miga digna de estudio. Probablemente no lo han oÃdo en sus emisoras -aunque en las últimas semanas han ido cediendo a la evidencia- a menos que frecuenten ondas latinas o radios de música de discoteca, ambas alejadas de “la obigación a la vÃa principal”. El tema, ahora omnipresente en fiestas de pueblo y discomóviles de barrio, es Danza Kuduro, de Don Omar más Vincenzo:
La cuestión es que en Danza Kuduro, no sólo hay una gira de “el artista genuino”. Hay cuatro.
Por un lado, está Don Omar, el portorriqueño del Dale Don Dale, que es quien firma la original y quien canta el estribillo ganador, con su mano arriba y su cintura sola.
Ahora el tema encabeza las listas de ventas de media Europa y todos los rankings de música latina. Y ante ese mercado mundial de giras internacionales se ha establecido un sistema de franquiciado, donde varios interpretan el mismo tema, maquillándolo como “lo suyo”. Múltiples genuinos, como las tiendas franquiciadas ante un mercado global. La canción del verano, como digo, se cimenta en lo inesperado. Y lo digo con la mano arriba.
Al poco tiempo de cuajar el movimiento 15m en las plazas, usuarios en twitter denunciaban que las bibliotecas madrileñas no permitÃan el acceso a las webs del movimiento. Los chavales que no se pueden costear una conexión acudÃan al servicio público a consultar el mundo, y el retrato del planeta les venÃa convenientemente lavado. Tradicionalmente, las bibliotecas habÃan censurado contenidos en internet sobre las vÃas básicas de la pornografÃa y el hackeo: el sexo y el riesgo de ataque. Cosas que son circundantes a la cultura, a cuyo tronco se encomiendan las bibliotecas.
Hace pocos dÃas los rotativos convertÃan esa denuncia en noticia, con bastantes semanas de retraso. Ha bastado esa publicación para forzar la corrección: las bibliotecas madrileñas han dejado paso a un grupo selecto de páginas web del movimiento. Las censuradas se incluyen a bulto, las permitidas se eligen a dedo.
lo especifica el Ayuntamiento de Madrid en un comunicado oficial que admite que entre las restricciones relativas a criterios de “contenido” (que veta webs de sexo, violencia, armas , blogs, etc..) el sistema de filtrado que utiliza la plataforma de Telefónica incluÃa una programación que limitaba el acceso a contenidos de “activismo” polÃtico.
Esa paradoja primordial -donde entre todos se construye una fuente donde sólo puede manar el agua que ven bien unos pocos- toma la hermosa justificación del proceso Sabor a Hiel: “¡La prohibición es de las máquinas!”, dicen; “¡Nosotros no hemos hecho nada!” Las máquinas hicieron que en los libros de Ana Rosa Quintana aparecieran mágicamente párrafos enteros plagiados de otra novela, y ahora censuran mágicamente los retratos de la actualidad, del propio mundo, en el lugar donde el ciudadano consulta el conocimiento del mundo.
Es decir, que no sólo la censura continúa y continuará,
(censura que deciden mágicamente los ignotos hombres tecnológicos de la compañÃa telefónica en casual connivencia con los polÃticos, pura coincidencia),
sino que se dice -con absoluto orgullo-: si alguien vuelve a denunciar otra censura, que sepa que necesitará que su reclamación aparezca en un rotativo nacional, con todo lo que conlleva encontrar el espacio, para que sea corregida. Se dice abiertamente, con todo el descaro que ha encumbrado la polÃtica moderna.
En esta entrevista que me han hecho para MoneMonkey hablo de Reflexiones de Repronto y, como extra, propongo una recomendación para el verano. Por si les apetece.
El otro dÃa estaba yo de visita cuando en la mesa de mi anfitrión -un hombre de edad avanzada, ya necesitado de complementos nutricionales- vi esta caja:
La comparto en este rincón porque trae incluida una extraña alteración de la jerarquÃa. Y además de una jerarquÃa de sabores, que es particularmente firme en sus directrices. Por si no se han dado cuenta del detalle, el sabor del producto era particularmente especÃfico:
El pasado 15 de julio impartà en el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona esta conferencia sobre los Lemas y Consignas del movimiento 15M que pueden ver en el vÃdeo:
Como previo a la conferencia se publicó esta entrevista, donde hablo del lenguaje en el 15M:
El CCCB ha publicado los videos de toda la jornada Urgent #2 en este rincón. Notarán que yo he editado el vÃdeo de mi charla, eliminando problemas informáticos y asegurándome de que todas las pantallas que se proyectaron aparecen en el vÃdeo.