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martes, 8 de noviembre de 2005
Raul Sensato a eso de las 6:52 pm
Rincón derecho, con malla amarilla… Super Ratón. Qué aspecto y qué actitud, señores.
En la otra esquina, Super Pinocho 3000. A medias entre un mimo soso y un violador inspirado por la Naranja Mecánica, version Nerd.
Nadie lo diría, pero «Super Ratón contra Super Pinocho 3000» no es una película de animación 3D, sino una ruda pelea entre Luchadores Mejicanos.
Además de estos dos supernombres, hay que destacar otros seudónimos como Doctor cerebro, Hacha Asesina, Las Momias, Dr Karonte III, Super Porky o Coco Verde. Personajes que lo mismo te matan de risa que partiendote el espinazo contra el lateral del ring.
Todos ellos aparecen destacados en esta galería de retratos, que es justo lo que necesitan para decorar esa pared para la que no se les ocurre nada.
El doctor Cerebro atenderá a los heridos peor parados.
martes, 8 de noviembre de 2005
Raul Sensato a eso de las 5:53 pm
«pincha la cámara tres y la oficina de ese diplomático»
La guía del autoestopista galáctico comienza protestando de que los ayuntamientos hacen lo que les da la gana y luego ponen como excusa que la citación ya había sido puesta pública en un tablón del consistorio y que es culpa del ciudadano no enterarse de esas cosas. Como simetría, una enorme nave espacial derruía la Tierra diciendo que los planos para la autopista espacial hacía meses que estaban colgados en Tau Ceti.
Los canales de televisión en general ignoran estas comunicaciones públicas de los ayuntamientos y se centran en los crímenes y en los tensos glúteos de las modelos. Eso se llama darle a la audiencia lo que le interesa. De paso, eso sí, intentando venderle maquillaje, una videoconsola o un cochecito nuevo.
Sin embargo, un nuevo canal va a darle a la audiencia lo que verdaderamente le interesa. Y quiero decir verdaderamente.
Comienza la emisión via internet de Canal pentágono.
No bromeo. Canal pentágono.
Mantenganse a la espera… con las manos detrás de la cabeza…
De modo que comiencen a sintonizarlo para averiguar si el aparato militar norteamericano considera el territorio donde vive un lugar de alto riesgo.
Porque lo que a ustedes les interesa, más que sus libros y que sus discos y que la vida sentimental de las hijas de marquesas, es saber si va a lloverle napalm en las proximidades.
Sintonicenlo. Ar.
viernes, 4 de noviembre de 2005
Raul Sensato a eso de las 5:00 pm
Llevadme ante vuestro líder
El robot se inventó para currar. Para picar en la mina, para levantar pedruscos,… para sudar, vaya. Robot, en checo, significa «trabajo forzado», y de ahí viene el nombre. En consecuencia, el robot es una cosa metálica, dura, rígida, fuerte, y poco flexible en sus articulaciones.
Hasta que dejamos de pensar en los robots como una cosa para currar.
Entonces ya esa rigidez de tornero-fresador da pie a otras ideas de robot, como el malo de terminator dos que se licuaba. Eso sí, mucho licuado, pero seguía siendo metal, una cosa un tanto extraña que mediaba entre el mercurio y la cola de carpintero.
Por la parte del robot inofensivo se ha tirado siempre hacia el plástico. Plástico duro, claro. Tanto sea para el depresivo robot Marvin del autoestopista galáctico o para el sonriente pero lamentable h.e.r.b.i.e de los cuatro fantásticos. En general, lo más blando que ha sido un robot, y no era mucho, se debía a la falsa piel con la que se pretendía hacer pasar por humano.
De modo que me encanta ver los robots de punto que hace Jess Hutch. Puedo imaginarlos perfectamente moviéndose, deshilachándose como en el videoclip «walkietalkie man» de Gondry. Puedo imaginarlos intentando decodificar el mundo externo, preguntarse por qué no sienten lo que los humanos cuando se posan las mariposas, y después ofreciéndose como cojín para una siesta dominical. Adoro los robots de punto. Por la forma, por el método, por el aspecto, por esa fina linea que los separa del peluche tonto. Bravo por los bip bip blandos. Bip bip hurra.
Tomo posesión de esta colección de vinilos.
jueves, 3 de noviembre de 2005
Raul Sensato a eso de las 5:09 pm
«Cosas azules» de Mauro Entrialgo.
El nuevo programa T/Blog del canal de TV Localia, una plataforma para hablar del mundo moderno y lo que le interesa a la juventud fuera de los informativos, ha juntado una constelación de tertulianos pop, como el periodista Jordi Costa, el fanzinero Ramón Galactus o el historietista Mauro Entrialgo.
En un inicio la cosa está divertida, porque han colgado los «blogs oficiales del programa», sin que los autores tengan permiso para hacer posts, y hay llamamientos al administrador para que les deje escribir en su blog. Las prisas típicas cuando un programa sale a antena.
La cuestión es que con la novedad, he vuelto a pasar por la web de Mauro y he visto que tiene unos sets estupendos en flickr , que incluyen retratos de autores de tebeo (no es facil encontrar la cara de los autores de tebeo: cuando murió José Escobar, los informativos no encontraron ninguna foto suya y sólo emitían viñetas de sus Zipi y Zape), autorretratos en ascensores y, mi favorito personal, cosas por el suelo.
No se pierdan los comentarios de las fotos, como en ésta.
Cuando se hayan visto todo esto, háganse un favor y cómprense «Cómo convertirse en un hijo de puta«. Además de disfrutar de su lectura, ya veran qué cara pone el librero. Cuando lo pida y cuando compruebe que existe.
miércoles, 2 de noviembre de 2005
Raul Sensato a eso de las 5:56 pm
Fíjense en este cuadro de 2005:

Prácticamente saben determinar la década en la que ha sido pintado con solo una ojeada. Esos colores, esos trazos, esos difuminados alrededor de las manchas grandes. En los primeros setenta la mayoría de libros españoles que se las querían dar de modernos usaban este estilo de forma unánime. No un estilo más o menos similar. Esta pintura es España-underprogre-setentas en una pureza del noventa por ciento.
Como cuadro, no tiene nada soprendente. De hecho, está un poco pasado. Quizá porque los artistas extranjeros no tomaron mucho esta línea -fuera de la tradición de «iglesias modernas», que también cuajó en Francia e Italia- y por eso no ha habido muchos esfuerzos por recuperarla. Es como una cosa del pasado. Falto de originalidad.
Pero un pequeño detalle le da un tumbo a todo ese discurso: la imagen en realidad, no es una pintura. Es una fotografía.
Una instantánea que ha quedado en el sexto lugar en el concurso Nikon de microfotografía.
No se pueden imaginar cuanto tiempo me he quedado viendo esta microimagen que Margaret N. Oechsli ha obtenido de la feniltreonina (creo que ese es el nombre). Con un golpe de microobjetivo, la pintura progre ha pasado de ser expresionista a ser realista, o para ser concretos, microrealista. Y ese hálito de estilo «un poco pasado» se desvanece, porque el realismo es lo que tiene. No se considera un poco pasado tener una sola nariz, o cinco dedos al final de cada extremidad.
Toda esa arquitectura, esos murales, esas portadas de libro, esas ilustraciones, todo ese material que huele a viejo en los rastros, que da aire de caduco cuando aflora en las librerías de viejo, todo ese grafismo definido y acotado y que fue el estilo en este país, es -y a la imagen me remito- realismo microscópico. A una escala en la que la realidad se convierte en expresionista, pero que los pintores de la época no pòdían saber qué aspecto tenía. Pintores que adivinaron como era el mundo pequeño.
La realidad, definitivamente, copia a la ficción.
Velcro desenganchándose, visto a nivel microscópico (94 aumentos)
viernes, 28 de octubre de 2005
Raul Sensato a eso de las 5:09 pm
«¡no me denuncien!», dice el bocadillo de No-Mickey
Les propongo una visita a la web Arte Ilegal, que incluye obras de gente como el cantante David Byrne o el grupo The Residents. Es representativa del momento actual por varios motivos:
a- la reutilización de elementos pop en el arte, incrustándolos en nuevos contextos y dándoles un fin inesperado, tiene ya una larga tradición en Europa. En España podemos vincular como ejemplo principal al grupo Equipo Crónica (Manolo Valdés y Rafael Solbes).
El equipo Crónica tenía las ideas muy claras y siguen frescos, frescos
b- La galería se remite específicamente a torear un miedo completamente actual: el miedo a los abogados. El miedo a las demandas, a los juicios, a vernos abocados en un proceso legal que peude acabar con nuestra economía o con nuestros huesos. El miedo a los abogados es una cosa ajena, norteamericana, que hemos adoptado via medios. Lo miramos y nos es familiar e incluso arriesgada, pero sólo si dibujamos el supuesto peligro de jurisprudentes enrabietados. Toda la galería de arte ilegal es uin canto al recortador de abogados, una variante del recortador de vaquillas, que también vale tanto más cuanto más se arrima.
c- Nos sentimos menos cercanos a un guerrero del antifaz sobre el Guernika, que a una visible variante de Mickey rogándonos que no le denunciemos. Hagan la prueba con sus congéneres. Si es necesario, utilicen el término «arriesgado» para que lo apliquen a una u otra obra.
Estamos viviendo una época en la que la creatividad se ocupa tanto, o más, de no ser perseguida como de sorprender y entretener a los congéneres. Y acabamos valorando más al mickey que al guerrero. Al menos funciona con las personas cercanas a las que les comparo «arte ilegal» frente a las obras del equipo crónica.
Los abogados han entrado por las pantallas de la tele en el arte contemporáneo. Quizá en breve, arte se definirá como «la habilidad para no ser tocado por un letrado». Guantes blancos para miedos ficticios.
viernes, 28 de octubre de 2005
Raul Sensato a eso de las 4:32 pm
El periodismo es publicar lo que alguien pretende ocultar. El resto es publicidad.
Lord Northcliffe, Hunter S. Thompson y Luiz Inacio Lula da Silva, entre otros muchos.
Tanto periodistas (Thompson) y presidentes (Lula) dan fé de que la cita es efectiva en cualquier meridiano del planeta. Para que hablemos de globalización.
jueves, 27 de octubre de 2005
Raul Sensato a eso de las 3:44 pm
La cultura popular es como la comida que los papas fuerzan a los bebés, poniéndosela en la boca una y otra vez. Da igual cuanto gires la cabeza y cuántas veces lo hagas, de nuevo vuelves a tener la cuchara delante de la boca. La cultura popular va a lograr llegar hasta nosotros, da igual cuantas veces apaguemos la radio y la televisión. Aparecerá en el metro, en el hilo musical del supermercado, en la conversación de la mesa de al lado. Siempre estará la cuchara delante de nuestra boca, persiguiéndonos.
Supongan una embarazada que escucha música clásica para el desarrollo óptimo del feto. Cuando el feto se convierta en niño, reconocerá esas piezas musicales que él voluntariamente, no ha escuchado. Quienes le tienen miedo a la música clásica dicen que así el niño es más culto. Reconocer una pieza de Debussy, de Brahms o de Rodrigo no difiere mucho de reconocer la melodía de un anuncio de televisión.
La cultura popular es ese recuerdo que no deberías tener.
No sé por qué reconozco esta melodía; por qué me es familiar esta chica.
Esta simbólica representación de la cultura populardeja la pesadilla de matrix a la altura del betún
En particular me gusta equivaler la cultura popular a un paciente en coma con auriculares. Gente a la que le ponen música contínua para que el cerebro siga recibiendo estímulos. Hay filósofos que afirman que el fútbol ha sustituido la religión porque el calendario liga-mundial-copa del rey-champions ha sustituido al calendario navidad-cuaresma-pascua-pentecostés en la función de ocupar la mente del pueblo llano. Recibir estímulos para mantener el funcionamiento sano.
Meses después, si la situación se arregla, te recuperas del coma, y después, en la televisión, en el supermercado, reconoces piezas que no has escuchado voluntariamente. Hay quien dice que mientras te limitas a estos estímulos, mientras no apartas la cara de la cuchara permanente, sigues en coma. No sé si llegaría a tanto.
Duérmanse niños (del todo).
miércoles, 26 de octubre de 2005
Raul Sensato a eso de las 10:12 am
Preparen la envidia.
Tengo una maquina recreativa. De las de bar. De las de monedas. En mi casa.
Esta es mi máquina recreativa, en manos de jmarco.No juzguen el libro por la decoración, sino por la pantalla. Si les digo que es enorme, no hago justicia. Tiempo habrá de decorarla.
Si ahora mismo no están rabiando, es porque no conocen el mundo de la emulación, y se preguntan «¿qué juego viene con la máquina?» (Bueno, cuando la compré venía en placa con el horroroso Wild West Cowboys from Moo Mesa, de modo que esa es la respuesta exacta )
Quienes conocen el mame, o sea, el «emulador de múltiples máquinas recreativas», saben que pueden jugar en su ordenador a miles de juegos de máquinas recreativas. Usando el teclado, claro. Si no conocen el mame y les tocó la época de las recreativas, no saben lo que se están perdiendo. Aquí tienen una guía básica de instalación. Cuando ya le hayan cogido el truco, acérquense al núcleo duro de la emulación recreativa española: marcianitos.org.
Quienes han jugado al mame con frecuencia y han visto que el teclado es un pobre sustituto del joystick robusto y los botones a prueba de golpes, saben que la experiencia de la emulación gana de una forma brutal con una máquina recreativa de verdad. Es una cosa física, de contacto, de uso, de sensación. En términos siquiátricos, es una cosa sexual.
La persona a la que le debo la máquina es a mi amigo Javier Marco, que 1) me introdujo en el mundo del mame en 1999 con un CD bautizado «Insert Coin», 2) me consiguió la máquina recreativa (o maca, como se la suele llamar en el mundillo) y 3) estuvo una semana partiéndose los cuernos para conseguir hermanar la maca -mandos y monitor- con mi ordenador viejo, que Calpurnio bautizó por accidente como Bobby.
Toda esta introducción es para dirigirles al informe exhaustivo que Javier ha colgado en marcianitos.org sobre sus experiencias montando las macas de los amigos. Su objetivo es que aprendan de sus experiencias, que si alguno de ustedes encuentra una máquina recreativa y decide instalarle un ordenador con un mame, pueda usar sus experiencias, sus conocimientos y sus ensayos-y-errores. Que aprendan de sus aciertos y tengan su máquina al primer intento.
Insisto: si no han jugado con el mame, instálenselo. Ya están tardando.
A todos los que sí conocen el mame de sobras, solo tengo dos palabras: chincha rabiña.
martes, 25 de octubre de 2005
Raul Sensato a eso de las 5:25 pm
Asi son las mascaras mejicanas de luchador remezcladas por el estilo japones. A medio camino entre el error de diseño y la inocencia de quien no sabe manejar material explosivo.
Como pequeños terroristas recien salidos de la caja de los click de famobil.
…pero que te dan una hostia y te tumban.
Si le han cogido gusto a los luchadores mejicanos, inviertan un buen rato en el blog ausente. Lo agradecerán.
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