Recuéstense un momento en su asiento, porque esto va a valer la pena. Para mayor efecto, cojan un periódico reciente y hagan un vistazo general, o miren un informativo moderno y procuren atender a los contenidos. Supongo que esos ejercicios no harán falta, porque ya saben cómo son las informaciones de la ultima década.
Con eso en mente, atiendan a este programa de «La Clave», emitido el 1 de noviembre de 1991, que analiza la transición española haciendo un análisis político de nivel, y no como esos seudodocumentales subvencionados a los que estamos dolorosamente acostumbrados.
Sé que ustedes son personas de acción y consideran que no pueden gastar mucho tiempo. Para los impacientes, les he destacado aquí abajo la trozo número diez del programa, que explica quién decidió que en España hubiera monarquía en lugar de plebiscitar la democracia. (Que según las televisiones y los periódicos del siglo veintiuno, fue la voluntad de los Españoles. Manda narices.)
Las personas con más paciencia, que vean el resto del programa, verán cómo son conquistados por el perfil de Antonio García-Trevijano. En particular, en el momento en el que dice explícitamente que todos los que están en ese plató «saben que él no miente nunca». Y le dan la razón(!). Ese detalle a fecha de hoy no se ve en televisión. A esta gente directamente no se la invita.
Gran vídeo. Lo más notable es, como les señalaba al principio, compararalo con los contenídos políticos que tenemos hoy en día. Si me aceptan la metáfora, ahora «sólo hay propaganda entre dos marcas de refresco de cola». O sea, posturas supuestamente enfrentadas sobre dos líneas que son prácticamente indistinguibles. Y los que no quieren cola, no existen.
Al hilo de la reciente recuperación de la revista Triunfo en edición digital cuya importancia comentamos aquí, he recuperado en contracultura.es la entrevista que le hice a Luis Carandell, haciendo un recorrido extenso por toda su trayectoria profesional. Dos perlas:
Cc: Vamos a hacer una especie de test sobre el país. ¿Cuál es el aspecto en el que, en su opinión, menos han cambiado los españoles?
LC: Bueno, en todos los cambios hay una especie de trampa. Parece que las cosas cambien mucho y posiblemente no cambien tanto. (…). Es muy peligroso el hablar de cambio, porque cuando se produce tan bruscamente que de pronto la señora que era de la congregación mariana y que iba a misa y comunión diaria, de pronto se echa un amante,pues ahí tienes que sospechar que el cambio no es tan grande sino que hay una especie de necesidad de adaptación a la nueva época, pero que luego, con el tiempo, vuelve la verdadera tradición. O sea, que cuando se habla de cambio hay que tener mucho cuidado. Porque a veces cuando las cosas cambian demasiado es porque no cambian tanto.
Cc: Dígame razones que nos den esperanzas para pensar que la cultura española va a sobrevivir a los envites de la cultura norteamericana y su glamour.
LC: También creo que es una cuestión de modas. Hubo un momento que se puso muy de moda la cultura norteamericana, ahora está un poco más en decadencia. Por ejemplo yo lo he notado mucho con las comidas. Tradicionalmente aquí se comía la comida española tradicional, después vinieron las Nouvelle Cuisine y las cosas venidas de fuera, las hamburguesas,… Ahora me da la impresión de que hay un cierto regreso a las lentejas con chorizo y las judías blancas con codorniz. Eso creo que pasa por modas. Pero desde luego que el descubrimiento de la cultura tradicional española reserva cosas muy buenas. De la misma manera que he dicho que me río mucho con la cultura tradicional española, sin embargo tenía cosas muy buenas. Como por ejemplo, una capacidad de contacto entre las personas, de conversación con gente de cualquier estilo, de una especie de confianza de estar entre españoles y pasarlo bien, que en la vida moderna se ha ido perdiendo un poco, y da la sensación de que hay una especie de nostalgia por la recuperación de algunas de las virtudes tradicionales. Decía Juan Marichal, que es una de las personas que más admiro, historiador que estuvo en Harvard mucho tiempo, que la cohesión de España es la cordialidad. Y esto a mi me gusta mucho, la palabra cordialidad me gusta mucho para expresar un ideal español. Yo creo que la gente joven esto lo ha salvado bastante, lo ha hecho bien. Quizá me parece que falta un poco de relación entre las generaciones. Ha habido un gran descrédito de todo lo antiguo y también de las personas que representan o que proceden de ese mundo.
«Ey, Profe! Venimos a clase todos los días, nos dormimos, hemos perdido nuestros sueños, no hay inspiración, ¿cómo hemos llegado a esto? No puedo hacer los cálculos, ¿te puedo tomar prestada la Ti38?»
He visto interrumpir la clase de un profesor universitario con una pregunta estúpida, con una pelea entre alumnos y con los alumnos levantandose de las sillas y sentándose en las mesas en señal de protesta.
Lo que no había visto nunca es una clase universitaria interrumpida por un musical. Una performance del grupo de gamberretes Prangstgrup (Prank +Angst + Grup; o sea, broma + angustia adolescente + pandilla), muy bien ejecutada.
Es sobresaliente el ánimo con el que el profesor acepta y respeta la actuación.
Si son ustedes de los que prefieren no conocer los trucos de los magos e ilusionarse con el ilusionismo, ignoren el video inferior.
Para horror de los presentadores de «nada x aqui» y de los prestidigitadores en general, un japonés nos explica cómo realizar el truco de la levitación. O sea, como dejar una persona tumbada en el aire y «demostrar» con un aro que no hay nada que la sujete.
En la época tardofranquista, los progres lucían bajo el brazo un distintivo que los separaba de los ciudadanos conformistas. Es decir, no sólo leían ciertas revistas sino que hacían ostentación de llevarlas. En particular destacaba la sobresaliente revista Triunfo. Los orgullosos compradores de Triunfo -no necesariamente lectores- que lucían sus sesudos ejemplares bajo el brazo eran conocidos como «los del sobaco ilustrado».
El mote de arriba me lo contaba Luis Carandell cuando le entrevisté al hilo de su espectacular secuencia de libros previos a la transición, que incluyen «Celtiberia Show», «Tus amigos no te olvidan» o la sobresaliente biografía de San Escrivá de Balaguer que pueden leer aquí. Celtiberia Show es la pieza fundamental que explica movimientos como Spanish Bizarro o Mondo Brutto, y luego sus versiones edulcoradas (como la reciente recuperación de anuncios antiguos de la tele en horas de máxima audiencia, por poner un ejemplo).
Mi pasión por «Celtiberia Show» es completa. Cuando encontré copias de época de Celtiberia Show y de «Celtiberia Bis», descubrí que lo recopilado en los libros no era una selección de los «Celtiberia Show» de Triunfo, sino que eran cosas añadidas. «Sin estampitas repes». En otras palabras, me faltaban por leer los Celtiberia Show originales, los que se publicaron antes, durante y tras la aparición de los libros. Así que durante años he estado revolviendo viejos ejemplares de Triunfo buscando esas entregas de Celtiberia que la editorial Maeva -por petición del autor- nunca iba a publicar.
Entenderán que haya celebrado con saltos la noticia que ha llegado a mi buzón:
la Universidad de Salamanca ha escaneado y colgado en internet todos los ejemplares de la revista Triunfo.
La revista tiene muchos otros atractivos. Desde los análisis de política española -que se tenía que hacer hablando sutilmente de otros países-, una función que llevaba a cabo Haro-Tecglen, hasta literatos de orden maldiciendo la cultura popular del momento – como Vazquez Montalbán echando pestes del concurso un, dos, tres-. O la también extraordinaria sección «Silla de Pista» firmada de nuevo por Luis Carandell, que descubrí recopilada en el volumen «Democracia, pero orgánica». Por no hablar de humoristas como Summers o Chumy Chumez.
Vamos, una cosa tremenda. Si no saben por dónde empezar, No Recomendable les dirige a Luis Carandell. Sumérjanse sin miedo.
Bola extra: esos campeones universitarios podían haber escaneado las páginas pcon un poquito más de calidad, o al menos asegurarse de que todos los textos eran legibles. Y ya que estamos, podían poner alguna forma de bajarse los ejemplares, más cómoda que bajarlos página por página. Por ejemplo un BitTorrent con la colección completa, de esos que permiten la descarga sin tener que dejarse el sueldo en conexiones de red, ¿no creen? Pero todo esto no es impedimento para nuestro aplauso unánime.
Hoy: patinaje SIN ruedas, por autopista, sin distancia de seguridad con el resto de coches, haciendo posturas inquietantes, con unas tristes sandalias que pueden salirse del pie en cualquier momento.
No sé si he insistido bastante. Patinaje sin patines por autopista.
Ni Jackass ni cuñados de infantita ni nada. Esto sí que es riesgo tonto-tonto. Sin conciencia. Alá es grande.
MacDonalds pretende tener en propiedad la patente de «cómo se hacen los bocadillos». Tanto en EEUU como en Europa.
El relato de humor que escribió Woody Allen sobre el barón de Sandwich (leanlo aquí) es superado por la realidad y la desfachatez que da tener un gabinete de abogados pagado a destajo. A veces tener la razón es cuestión de tener abogados caros.
Bola extra: El acoso y derribo a base de obligar al «adversario» a pagar abogados para miles de acciones legales que prepara tu gabinete pagado a destajo también sucede en España, tal y como refleja el documental «Paco el pocero, el rey del ladrillo».