Una actitud tradicional ante la música -o mejor dicho, ante el mercado musical- es contemplarla como una novedad permanente, fascinarse frente a la última entrega, y pensar con cierta frecuencia que tenemos en nuestras manos una obra tan buena que sobrevivirá -gracias a nuestra fé- durante generaciones. Esta es la perspectiva del oyente adolescente de radiofórmula, y la del coleccionista compulsivo que ronda los cuarenta años y escribe en varias revistas de música. Sí, tienen la misma dolencia, por sorprendente que parezca.
Todas las demás perspectivas, complementan a esta: el mercado musical como reciclaje permanente, la versión y reversión como forma de salir del bucle, la versión como liberación del apieza musical, la perversión como creación de nuevas formas mutantes. Huelga decir que yo estoy en este segundo grupo.
Curiosamente, ambos grupos se hermanan con la existencia del nutridísimo Blog Puritan Blister, que cada dos días reparte un menú con platos para todos los bandos . A saber:
media docenita de versiones,
media docenita de canciones bastardas,
y una decena de temas originales de interés.
En suma, prepara tres veces por semana las casetes-de-amigo que siempre esperábamos en la universidad.
Puritan Blister. Canciones, versiones y perversiones. Dosis para hermanar los bandos musicales modernos. Suban el volumen.
Ahora que se acercan las fechas de preparar los viajes veraniegos, vean el periplo que les propone este clip. Extraido del largometraje «Chispita y sus gorilas», con coros de los imbatibles Tito y Piraña.
Como esperanzador contrapunto, he encontrado este mashup, aparentemente casero, que tira de más videos y eligre en el montaje las imágenes pertinentes. Que debería ser redundante, porque de eso trata el montajede video. El tema «Lento» de Kilye Minogue y el «Golpea a mi puta» de Prodigy suman de esta manera. Hay esperanza para el vídeo bastardo. Véanlo.
«Ya no existe la selección natural. Tenemos selección antinatural. La supervivencia del más fuerte ha sido sustituida por la supervivencia del más falso. ¿Qué ocurre cuando un hombre que se ha operado la nariz, la barbilla y las orejas se siente atraído por una mujer que se ha retocado los ojos, engordado los labios y estirado la cara? Que cuando tienen un bebé se miran uno al otro gimiendo: «¡Dios mío!, ¿de dónde ha salido este bebé tan feo?». He hablado con médicos que constatan que esto ocurre. Así que lo próximo será la cirugía plástica para los lactantes, para que esos padres metamorfoseados no tengan que pasar vergüenza ante las visitas por ser evidente que no existe ningún parecido familiar.»