Las obras cuya pretensión es querer hacerte famoso, nunca te harán famoso. La fama es un derivado de hacer otra cosa. No vas al restaurante a comer un menú porque quieres soltar un cagarro.
Habla Pedro Vizcaíno, responsable de Grabaciones en el Mar:
Estamos preparando un CD recopilatorio limitado a 500 copias con una canción de cada disco editado por Sergio, el libreto incluirá fotos con Sergio que vayamos consiguiendo, PUEDES ENVIARNOS LA TUYA A fotosconsergio@gmail.comSerá un CD de regalo para pillar en su Bar Bacharach los que paséis por allí, pero también lo colgaremos en Internet para poder descargarlo (tanto el audio como la parte gráfica).
Ahora por fín tendré respuesta sencilla y clara cuando me pregunten cual es el mejor disco editado en Grabaciones en el mar.
Yo como usuario quiero adquirir un producto: un ser humano. Pretendo acceder a un sujeto con fines lúbricos, para lo que entiendo que es necesario un proceso de adquisición. Ese producto se diferencia del de rastrillo en que el del rastrillo carece de psique.
El proceso de adquisición es un producto de tres discursos que confluyen: psicología social, psicoanálisis y psiquiatría. Al adquirir ese producto y en un primer momento de aproximación, mi manera de entenderlo está dominada por la psicología social, condicionado por referentes culturales estéticos.
Mi aproximación sucede con una red debajo que funciona como conjunto de criterios como, por ejemplo, que las pijas valen la pena y las tontas no y así hasta un montón de criterios.
Los criterios de psicología social son muy espontáneos, su discurso es el más optimista. El proceso de adquisición tiene una segunda fase. Cuando decido que el producto realmente me interesa, doy un salto de la psicología social y simulo que existe un factor individual, irreductivo, que está por encima de los rasgos colectivos, saltando de la psicología social a la psicología propiamente dicha. Pero es un error, un salto sin red.
Después de un estado de enamoramiento damos un tercer paso, a un momento psiquiátrico, que da lugar a un momento más conflictivo, donde se descubren los defectos de fábrica. Entonces descubrimos cuán equivocados estábamos respecto a ese producto.
Uah. La noticia me ha pegado en el plexo solar. Donde duele. Me ha puesto el corazón chiquito. Me ha llenado de pena.
Sergio ha muerto.
Sergio Algora, el cantante de El Niño Gusano, de Muy Poca Gente, de La Costa Brava. El poeta. El hombre de los quemadillos tras la barra del Sopa de Letras. El de la cuidada elección de discos. El que siempre tenía una frase memorable en cada conversación. El titán que, sin saberlo, acarreaba el potencial eléctrico de toda Zaragoza. Si algo estaba a punto de explotar, siempre estaba cerca de Algora. Todos los que tenían inquietudes pasaban más tarde o más temprano por su lado, en otra conversación de frase memorable, en otra cerveza accidental en su novísimo bar, el Bar Bacharach. Algora era como el centro gravitatorio de lo que vendría, o lo que intentaría venir pero no llegaría nunca, o lo que deseas y estás a punto de alcanzar con la punta de los dedos.
Ha muerto Sergio. Y con él sólo he tenido conversaciones accidentales, excepto una larga, en casa de amigos comunes, siempre escuchándole el siguiente chiste, porque la poesía, lo relevante y el humor van siempre, siempre, de la mano.
No sé describir lo grande que ha sido la sombra de este enorme secundario de las vidas de todos los habitantes de una ciudad, de este protagonista de algunos de los proyectos que más hondo me calaron. De este coloso que impregnaba incluso a quienes no conocía.
Sólo sé acudir a mi copia de su poemario Paulus e Irene, y transcribir esta dedicatoria que me escribió a distancia:
Bueno, compañeros
El pretexto funciona
La coartada es casi perfecta
Y el vino es casi bueno.
Bola extra:
Como indica Bambino, es el momento de escuchar con detalle la canción «El rey ha muerto» de El Niño Gusano.
Ciertamente, se cumplieron todos los deseos menos uno.
Ciertamente, los muñecos de nieve vienen a vernos, y nos dan su frío. Ciertamente, es el más triste final del cuento.
De todas las disciplinas minúsculas, una favorita es el titulado. Condensar en las mínimas palabras posibles el mayor porcentaje de descripción y de opinión. Supongo que es una disciplina a la que uno le toma cariño cuando la ejerce. Yo la practicaba en el webzine que realizaba en los noventa. Por si lo desean, aquí tienen un ejemplo.
Saco esto a colación por que este finde he disfrutado con la lectura del volumen Monstruos Modernos, de Jordi Costa y Darío Adanti. Una serie de artóculos telegráficos en los que no falta esa frase que, en cierta medida lo condensa todo: la visión desde dentro, la visión desde fuera, el arquetipo y la singularidad.
Así que, cuando encontraba frases como
Woody Allen ha sido el Andrés Pajares del Progre
o
Lo Petardo: El mini-yo de lo Divino
me llenaban de gozo, y de envidia.
Monstruos Modernos. Un digno compañero de las obras puntales de Costa: Vida Monstrenca, y, sobre todo, Mondo Bulldog.
Si no han leido ninguno, comiencen por este Monstruos. Luego, no podrán resistir la búsqueda de los otros tomos. Se lo digo por experiencia.
Bola extra: en la terminología de los autores, Lo Mostrenco es La Diferencia Irreductible. La resistencia a adaptarse según opiniones de terceros.
Bola extra 2: Repasando, veo que resumí a Pajares y Esteso como «Sementales de Extrarradio». Si Allen es el Pajares del Progre, tal vez el progre es necesariamente un urbanita, y la Nueva York con barrios conflictivos en el interior, es el mundo de aquí, girado como un guante.
A ver si tenía razón Guillermo Fatás al decir que todo está en los mapas, incluidos los urbanos.
Mientras en España nos hartamos a series de vecinos en los que uno es marica, otro es un caradura, otro habla raro, y hay una vecina metomentodo que habla a gritos…
…y sólo se escapa Muchachada Nui (y gracias)…
…este programa Producido en Venezuela y Animado en Argentina pone el listón muy, muy arriba, y a ver quién se lo salta.
Nada Que Ver. Dirigido por Juan Andrés Ravell y Oswaldo Graziani. Un programa que se anunciaba con el eslogan «A alguien van a echar por esto«. Y han tardado tres entregas en recibir palos, porque es material peligroso.
Diversión remezclada en lo que ellos, como de pasada, llaman Medley Television.
Coges «lo mejor de», lo agitas un poco, le pones un trapo en el cuello y le prendes fuego.
Vean aquí abajo las dos primeras entregas. Busquen un asiento cómodo.