Lo que hace todo el mundo
Domingo, 29 de Julio de 2007
Composición de lugar: una cosa asÃ, pero con topless
Ayer en la playa un conjunto de chicas discutÃan sus lecturas, que se centraban en libros -cito textualmente- “que me cuenten historias, no que me hagan pensar”. Los cinco nombres que aparecieron en la tertulia fueron, más o menos en este orden, “la catedral del mar”, “la sombra del viento”, Jorge Bucay, Paulo Coelho y Harry Potter. La alineación, como ven, es la que es, porque somos como somos.
A tres metros de mà y mi toalla, estas desconocidas se recomendaban lecturas que ellas mismas reconocÃan no haber disfrutado (”a mÃ, es que leer, no me emociona”, es otra frase textual). Para qué recomiendas algo que no te apasiona, es algo que no entiendo. Igual porque recomendar libros, en los cÃrculos de estas chicas, es ubicarte un poco más arriba en la escala de importancia. Esta idea, a los lectores habituales, nos produce una inmediata repugnancia. Pero las pruebas eran abrumadoras.
Me giraba y ojeaba mi copia de “flor de farola” (desenterrada por este comentario) pero mi cerebro seguÃa escuchando esa defensa de los libros (”un poco de autoayuda sÃ, pero no son de autoayuda”, otra frase sic). La cuestión es que no me imaginarÃa mi papel si yo hubiera sido parte de ese grupo. Supongo que exactamente el mismo que tenÃa a metros de distancia: callarme y ver el percal.
Se van a reÃr, porque saco todo esto a colación para hablar de un grupo de rock.
Hay dos formas de hacer las cosas para que sean interesantes: hacerlas como las hace todo el mundo, pero mejor, o hacerlas como no las hace nadie. La segunda tiene una fecha de caducidad bastante rápida. La originalidad no está muy bien valorada, y el público general valora lo primero que les llega con esa novedad, aunque ese primero promocionado sea un plagio industrial. Creen que Harry Potter es original, que leer a Coelho les disimula del barrio chungo de los libros de autoayuda, que el bestseller de hoy es la narrativa sobre la que no es necesario construir ni desarrollar porque al fin y al cabo leer no les emociona: es una cosa para dejar caer, como los nombres de los famosos que estaban en tal bar o en tal calle. Y nada más.
En la música, la cosa que hace todo el mundo es tener un grupo de pop con una guitarra (o dos), un bajo y una baterÃa. Y cuando unos amigos montan un grupo de esos, sabemos exactamente cómo debÃan de sonar, y de inmediato reconocemos que son flojitos tirando a malos por cuánto se alejan de ese ideal.
El ideal de la guitarra-bajo-baterÃa deberÃa estar conformado por las copias promocionadas que inundan las radiofórmulas, y deberÃa estar cerrado ahÃ. Una vez establecido el estándar, es muy difÃcil -si no imposible- hacer algo que guarde toda su forma pero a la vez lo eleve un nivel más.
Pues bien. Les invito a que escuchen el sublime disco “Grand Prix” de Teenage FanClub. Descarguenlo pulsando aquÃ.
Contra todo pronostico, Teenage Fanclub toman el estándar de la canción pop que quiere hacer todo el mundo, con la misma estructura que todo el mundo, con la disposición estándar, pero las hacer mejor que nadie. Hacen esa canción que creemos haber oido cientos de veces, con detalles que le dan una vuelta extra y nos demuestran que igual no es verdad que la hayamos escuchado.
Tal vez Grand Prix serÃa el disco que todas las personas a las que escuchar música no les emociona(*), se recomendarÃan unos a otros, sin saber que, al contrario que la mayorÃa de sus recomendaciones literarias, estarÃan repartiendo una obra que ha trascendido la copia hasta crear un nuevo listón.
Solo hay dos formas de sorprender: hacer las cosas de forma original, o hacerlas como todo el mundo, pero mucho mejor. Grand Prix es un ejemplo de lo segundo. Repártanlo en las toallas.
Mas de lo mismo, pero mejor.
Que es la única manera en lo que queremos más de lo mismo.
link al disco via Musica para bajar
(*) Esta frase no la he escuchado nunca. Pero la sinceridad musical está peor vista que la sinceridad literaria, en las toallas de playa.




Aún asÃ, y es triste, muy triste, que esas señoritas simplemente hagan uso de la lectura, aunque sea con obras “para no pensadores”, con la poca afición que queda en este paÃs a ese vicio, ya es muy mucho.
En cuanto a su dualidad sobre las obras interesantes, discreparÃa. Si habla desde la generalidad, tiene toda la razón al afirmar que “tienen fecha de caducidad bastante rápida”. Es cuando nos vamos al terreno de lo particular, cuando discrepo: los elementos musicales más originales y excentricos son los que más deleite producen, aunque su ingesta pueda resultar más cómoda, y su posibilidad de permanencia en el imaginario es eterna, en contraposición del resto.
Aún asÃ, antes de firmar este comentario, voy a audicionar ese regalo que nos ha dejado.
higronauta | Homepage | 07.29.07 - 9:19 pm |
un grandioso disco
absence | 07.29.07 - 10:44 pm |
Comentario de Raul Sensato — Julio 29, 2007 @ 9:20 pm
Conocà a Teenage Fanclub a través de su video-clip Sparky´s dream, una canción pop perfecta, de esas que enganchan a la primera escucha y perteneciente al álbum que comentas, Grand Prix, parece mentira pero ya han pasado mas de 10 años de eso…
No presté atención al resto del disco en su momento, de haber existido el emule en esos tiempos me habrÃa bajado su discografÃa entera, pero en esa época mi economÃa no me permitÃa comprar todos los discos que deseaba, y Teenage Fanclub pasaron al olvido…. pero cuando hace unos años formando parte del cartel del Azkena Rock Festival, me acerqué a su escenario aún con el recuerdo de esa canción que habÃa escuchado… y la verdad es que comparado con el resto de bandas que sonaron en aquel festival, su actuación pasó muy desapercibida… la música pop ha sido muy mal tratada en los últimos tiempos y destacar en ese estilo de música es muy duro… suerte que siempre quedaran bandas como estos Teenage Fanclub, dignos herederos de los Beatles o los Beach Boys, para recordar al mundo que la música pop no sirve solo para anunciar productos en televisión.
Comentario de Joan — Julio 30, 2007 @ 7:47 am
Joan: La ultima frase de tu comentario es un tanto arriesgada, desde que escuché “say you want a revolution” ilustrando un anuncio de banco.
Comentario de Raul Sensato — Julio 30, 2007 @ 1:19 pm
La verdad es que la música de los anuncios da para un largo artÃculo, por no decir un libro!
¿Cuanta gente descubrió a la Steve Miller Band gracias a la canción ‘The Joker’ en un anuncio de cerveza?
Sin duda muchas bandas son deudoras de ellos, (¿Recuerdan las famosas pegatinas: ANUNCIADO EN TELEVISIÓN en las portadas de algunos CDs?) sin duda, el disco o recopilatorio que poseia una de esas pegatinas, estaba destinado a ser disco de oro…
Es como una relación de simbiosis, el músico hace popular una canción y el producto es recordado en el subconsciente colectivo…
Comentario de Joan — Julio 30, 2007 @ 3:25 pm
Yo me pondrÃa a recomendar de todo corazón un montón de cosas de las que nunca he disfrutado ni me interesan en la vida, pero no sé por donde empezar.
Comentario de Hambru — Julio 30, 2007 @ 6:33 pm
Diga que sÃ, que Tteenage Fanclub son la reostia. Yo les veo como un enciclopedia de la música pop. Pueden sonar como cualquier grupo de cualquier Edad del Pop.
Comentario de milveinticinco — Julio 30, 2007 @ 8:25 pm
El objetivo de Hambru coincide sospechosamente con los libros inexistentes de Jorge Luis Borges. No lo habÃa pensado.
Comentario de Raul Sensato — Julio 30, 2007 @ 11:34 pm
Lo que a mà me parte el alma es ver que en las bibliotecas, sitios que, al menos en la provincia de Barcelona, son de lo mejor que ha salido de manos de las administraciones públicas, hay cola para leer el Código da Vinci. Esperar meses para leer un puto best seller…
Comentario de C. Rancio — Julio 31, 2007 @ 6:16 pm
vehoweyejinecn…
nice post…
Trackback de vehoweyejinecn — Agosto 16, 2007 @ 11:18 am
panumidaroyapocn…
nice post…
Trackback de panumidaroyapocn — Noviembre 13, 2007 @ 12:52 pm
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