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post Reflexiones de Repronto- Capítulo 4

Miércoles, 10 de octubre de 2007

Raul Sensato a eso de las 2:48 am

Voy a estar de pausa durante el resto de la semana. De modo que le dejo la entrega semanal en forma de vídeo:

Reflexiones de Repronto -Capítulo 4

Reflexiones de Repronto- Capítulo 4

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post Sociología parda: cuando fuimos héroes

Martes, 9 de octubre de 2007

Raul Sensato a eso de las 12:18 pm

heroes en los ochenta

 

Mañana voy a coger carretera para ver el concierto de vuelta de los Héroes del Silencio. Este domingo, volaba leyendo la página completa que el diario El Mundo dedicaba al grupo y su concierto en México. El artículo no aparece en la web del medio, de modo que no recuerdo su autor. Pero sí recuerdo que se equivocaba en los nombres de los intérpretes -ya es mala suerte, sólo habiendo cuatro- y los ubicaba como un residuo espúreo de «La Movida». Ese juicio madrileño-chovinista me puso de los nervios. Principalmente porque los Héroes del Silencio han sido los únicos que han vendido sólidamente en países de habla no hispana. Han sido el único grupo que prosperó, porque los Mecanos y los Radiofuturas (por poner un grupo que aborrezco y otro que adoro) fuera de los hispanohablantes no se comieron nada.

Ese «residuo espúreo» superó ampliamente a todos sus predecesores. Tanto, que hay una sensación de «pasado de moda» que sólo se aplica a las propuestas que se ponen seriamente de moda. Entiéndanme, soy el primero al que Bunbury le parece incómodamente histriónico encima del escenario. Pero basta acudir a las videotecas para ver que ese histrionismo es, en movimientos, idéntico al de Robert Plant de Led Zeppelin. Y nadie reduce a Page a sus gestos en escena. (Por otro lado, funcionaban de una manera muy notable cuando Bunbury jugaba a Rey Lagarto, y con gestos de Jimmy Page montaba una intervención a lo Jim Morrison; ya saben: todo lo que no es tradición es plagio, y si tienes que copiar, copia a los buenos).

A modo de equilibrio universal, permítanme hacer un mínimo recorrido pardo por lo que significaron los héroes del silencio. Detalles tangenciales que nunca entran en las biografías.

De modo que el post se reinicia aquí.

Lo primero que enseñaron los Héroes del Silencio a sus seguidores es esto: «si quieres que sea mejor, sigue trabajándola». Parece una frase de cajón, uno de estos refranes en los que uno queda bien de boquilla. Pero ellos lo materializaban con dos cortes. Uno era «Héroe de Leyenda» de su primer EP -que es un himno generacional, le pese a quien le pese-. El otro, era la primera grabación de «Héroe de Leyenda». Antes de los intercambios de música en la internet, las cintas grabadas eran el material musical de estraperlo. Y yo, en los primeros noventa, había acumulado una sólida colección de grabaciones primerizas de los héroes del silencio y de sus grupos predecesores (de hecho, de muchos grupos zaragozanos, pero los héroes eran los que realmente *lo estaban haciendo*). Esa primera grabación de Héroe de Leyenda es indescriptiblemente horrible. No se hacen una idea. El shock al escucharla -imbuido en una marea en la que esa canción, en la versión definitiva grabada años después, es omnipresente- es total. Esto se puede convertir en aquello. Sólo necesita trabajo y más trabajo. Esa fue la primera lección de los héroes.

La segunda es que lo puedes lograr, y lo puedes lograr a lo grande. Y no hablo de girar por todo el planeta, sino de amasar un público que realmente no quiere metadonas ajenas, sino sólo lo que tú les das. En Zaragoza, en el 89, yo vi con mis propios ojos como el telonero de Heroes era expulsado del escenario por el público. Es algo increíble, y de hecho nunca más lo he vuelto a ver. El desafortunado fue Víctor Abundancia y sus Coyotes. La segunda lección es que puedes lograr eso, y lo puedes lograr con la gente que te cruzas por la calle -porque los héroes, lógicamente, no flotaban a dos metros del suelo-.

La tercera lección de los Héroes se encarnó en no recuerdo qué concierto de aniversario de los cuarenta principales en Madrid. Esencialmente, mientras el resto de grupos de la tardenoche saldaban su presencia con desgana, los HdS decidieron que esa iba a ser una noche para recordar. E hicieron lo que habían hecho los u2 en el primer liveAid: dejar a todos los demás en evidencia. La diferencia es que los u2 lo hicieron como los torerillos espontáneos en corridas ajenas, y los héroes lo hicieron como cabeza de cartel. La lección fue que no sólo puedes demostrar que eres la cabeza de cartel, sino que puedes dejar claro que quien quiera seguirte el paso va a tener que sudar mucho. Repitieron la jugada en Berlin 91, lo que indicba que el listón que ponían no se debía a las limitaciones de la competencia.

De las tres, la más importante, a efectos personales, fue la primera, la que se formulaba sola cuando comprabas cintas recopiladas de estraperlo en el bar Muelle, de la calle Doctor Cerrada. Las malísimas primeras maquetas de los héroes, grabadas con pantalones de pitillo, jersey de cuello alto y sombrero -tengo imágenes demostrativas- se convirtieron, a base de fé y de trabajo, en una marca de tiempo tan potente que hasta los críticos musicales restallan los dientes antes que conceder.

Sólo un detalle de sociología parda: cuando explotó el mundo héroe en zaragoza, en el 87-88, comprar ropa negra no era nada, nada sencillo. De hecho, la mayoría teníamos que teñir camisetas estándar para vestir de negro. Ahora lees frases como «pink is the new black». Sólo ese detalle ya marca lo que ha sido todo este tiempo de pausa. Pero las lecciones siguen ahí. Si cada grupo tuviera la misma voluntad de los primeros héroes en redondear las canciones, si cada grupo tuviera la misma voluntad que ellos en llevar la experiencia del concierto un paso más allá, yo tendría mucha menos pereza en acudir a las actuaciones. Y no sólo estoy hablando de grupos nacionales.

El concierto de regreso de los héroes será un bonito ejercicio de sociología parda. No sé cuántas bandanas los asistentes desempolvarán del armario. El centro gravitacional zaragozano del movimiento (La Estación, La Kama, el tremendo bar Sevilla,…) abandonó una piel que tengo curiosidad de si volverá, por unas horas, al calor de los focos y de los altavoces rugientes. Y ya veremos si el concierto empieza con «Song to a siren»de «This mortal Coil», con el que la banda comenzaba cada concierto, y que en Zaragoza fue un icono antes de que David Lynch la incoporara a sus secuencias más inquietantes.

Y saber si va Cachi. Pero esa sí que es otra historia.

Ya saben que yo soy más estoico («soy parte de un grupo») que cínico («todos los demás son idiotas»). Fingir que no viví la era de los Héroes es un cinismo imperdonable. Y lo es especialmente en los críticos musicales. El miercoles veremos lo que quedó de la Avalancha. Si vuelven a repetir lo de Madrid y Berlin, si vuelven a demostrar que pueden pisotear a cualquier grupo nacional en directo, me quitaré el sombrero. Por mucho histrionismo que despliegue el cantante.

Más, leyendo aquí…

post Fernando Bellver: el pop bien entendido

Viernes, 5 de octubre de 2007

Raul Sensato a eso de las 11:17 am

En la estela de mis adorados Equipo Crónica, vean las sobresalientes obras pop del pintor Fernando Bellver:

fernandezmagritte.jpg

 

Michelin

la crucifixion de batman

Vean más obras y detalles aquí y en su página oficial.

Clasificado como: estética

post Visionados visionarios: Mamá es boba

Jueves, 4 de octubre de 2007

Raul Sensato a eso de las 10:02 am

Mamá es boba

Mucurut les invita a ver la notable película «Mamá es boba», que cuenta con elogios provenientes de fuentes tan fiables como Jordi Costa y Mondo Brutto, dos de los principales exegetas del director Santiago Lorenzo.

Un par de pinceladas más para provocarles la curiosidad:

«Su opera prima, Mamá es boba (1997) tardó dos años en estrenarse, aunque fue cimentando un pequeño culto gracias a sus regulares proyecciones en la madrileña sala La Enana Marrón . Hemos tenido que esperar diez años a volver a tener noticias suyas, en los cuales él ha intentado sacar adelante proyectos que, previsiblemente, chocaron contra el iceberg de la corrección política. Hablaba, por ejemplo, de una comedia protagonizada por un miembro del GRAPO al que le tocaba la lotería, y también de un falso documental sobre un grupo de mujeres afganas que usaban sus burkas como bunker contra la dictadura de la (impostada) belleza occidental.»

citas extraidas de aquí

Su última película es «un buen día lo tiene cualquiera», y espero que el visionado de «Mamá es Boba» les dirija a apoyarla en las salas. Tal vez así, alguno más de sus proyectos citados podrá materializarse.

Vean y/o descarguen la película pulsando aquí.

Bola extra: ¿no la ven? sigan estas instrucciones.

Clasificado como: cine,descargas

post Metáforas del presente; hoy: los superhéroes

Miércoles, 3 de octubre de 2007

Raul Sensato a eso de las 12:23 am

«El superhéroe es un símbolo, un icono, que ha sobrevivido desde su creación hasta nuestros días. Que es un símbolo, está claro. Lo que no está tan claro es de qué es un símbolo.»

La respuesta la tienen en el vídeo que encontrarán pulsando la imagen:

Reflexiones de Repronto- capítulo 3: «Identidad secreta»La JLA les recomienda ver Reflexiones de Repronto

post La reescritura ficticia

Martes, 2 de octubre de 2007

Raul Sensato a eso de las 4:57 pm

No sé si se han dado cuenta, pero en España hay dos décadas que no existen. Si ven un audiovisual de la historia de España, se pasa directamente de la posguerra-estraperlo a la juventud yeyé de los guateques. Veinte años son muchos para eliminar de forma tan sistemática. Es como si de los chavales de falange saltáramos a la complaciente generación x de los videojuegos, ignorando a los contestatarios, los rojos, «la revancha»-que es como se conocía «la Transición» entre los españoles más conservadores-, los rockeros, los yonquis, las pandas al rebufo de El Vaquilla, y las vallas que protegen las farmacias de guardia.

Cada cosa que descubro sobre los años ignorados me crea más y más sorpresa. Un ejemplo: los hombres tenían que vestir con camisas con bolsillo en el pecho. No llevar bolsillo en el pecho era un delito, al menos en Zaragoza (¿Por qué? ¿Alguien lo sabe? Respondan en los comentarios).

La cuestión es que, igual que la ciencia ficción ha construido el steampunk (que imagina una ciencia espacial que, en lugar de desarrollarse a partir de la electricidad, se ha articulado a partir de la máquina de vapor), debería haber una construcción de ficción articulada en esos tiempos oscuros. Si la máquina de vapor fue un origen, abandonado para construir el futuro, que ha sido recuperado por la ficción, la Europa bajo timón del fascio es otro origen abandonado -para misterio de los que hemos venido detrás, y para desazón de los que la vivieron y no han tenido respuestas a sus preguntas- del que se puede construir ficción.

Con todo eso en la cabeza, miren el trailer de esta película italiana que condensa lo anterior, reformulado, eso sí, en la habitual sal gorda de la comedia italina: «Fascistas en Marte».

Un producto que el cine actual no genera porque… no se puede vender a Estados Unidos, ni como película ni como derechos. ¿A alguien se le ocurre otro motivo?

un soplo del masterpulp Crescencio Rancio

post El ácido y la reescritura mental

Lunes, 1 de octubre de 2007

Raul Sensato a eso de las 12:57 pm

El martillo cósmico I

El gran capitán Absence me instó a que me sumergiera en la lectura de «El Martillo Cósmico» de Robert Anton Wilson (en adelante, RAW). Es un trayecto por lo desconocido guiados por un escéptico con poco o ningún interés en embaucar al lector. Eso es lo que hace el libro no sólo soportable, sino muy entretenido. Y por eso lo verán poco en los escaparates de las tiendas que quieren venderles piedras limpiadoras de aura.

RAW es un tipo muy lúcido, o esa es la conclusión que saqué después de ver su conferencia en los extras de la edición DVD de la serie Disinformation. (Y ahora los tebeos de la Marvel han tomado como propia la idea de los Illuminati, «los jefes del mundo en la sombra», así que dentro de treinta años la verán en sus cines). Y hace el doble juego de la creencia y la descreencia, del arrebato místico y la burla abierta, del que nada y guarda la ropa y hace unas cuantas aguadillas en el chapuzón.

De lo que llevo de libro, se me ha pegado a la cabeza su disquisición sobre el LSD. Condensado en una frase, Wilson dice que el Ácido Lisérgico pone en disposición para «regrabar» el sistema nervioso: «El LSD con la disposición y las circunstancias adecuadas puede cambiar cualquier cosa que consideramos parte de nosotros».

Para ilustrar esa imagen, habla de las personas que desarrollaron paranoias permanentes porque los arrestaron en pleno viaje, pero sobre todo se remite a un estudio revelador:

«Leary aplicó esta técnica [LSD condicionado] con presidiarios en un proyecto de reinserción, y sostenía haber reducido el porcentaje de reincidentes en un 80%. Leary había definido el éxito o el fracaso en función de dónde se encontrasen físicamente los cuerpos dos años después de salir de la prisión. En ese momento, observó con satisfacción que el 80% estaba fuera de la cárcel, cuando lo normal es que, en dos años, la mayoría de los que habían salido volvieran a ingresar. El doctor Walter Huston Clark, en 1976, observó que los cuerpos de la mayoría de los condenados que había conocido seguían físicamente fuera de la institución penitenciaria después de 15 años«.

Como ven, Leary, RAW y Clark dan pie a plantearse la reinserción química.

Este párrafo es particularmente apropiado hoy, cuando las televisiones bombardean insistentemente que a los violadores no hay que dejarlos salir de la cárcel cuando han cumplido su condena.

Es tremendamente inquietante porque este bombardeo televisivo
a) se resiste al concepto del castigo social -hay un castigo por comportarse mal, y tras ello hay una segunda oportunidad-
b) se resiste al concepto de la reinserción -que es la base del sistema penitenciario: si no, sólo se tendrían cámaras de gas-, y
c) porque reparte por las ondas una abogacía parda que, a la larga, lleva al linchamiento -santificado como «justicia espontánea»-.

El concepto de la reescritura mental es tan llamativo como peligroso. Vean este otro ejemplo de RAW:

«El doctor Richard Alpert utilizó este mismo método [LSD condicionado] para tratar a un homosexual que deseaba tener relaciones con mujeres […] Dos sesiones con a) pornografía y b) una terapeuta sexual sirvieron para grabar una nueva realidad: el hombre se volvió prácticamente heterosexual«.

A la vista de lo anterior, se pueden hacer escenarios ficticios:

¿Defendería la iglesia el uso del LSD para «enderezar a los homosexuales»? (no, porque requiere una voluntad del individuo; si es reprimido durante el viaje, como hemos dicho, desarrolla una paranoia)

¿Defendería el ciudadano la reescritura del delincuente peligroso? (no, porque al ciudadano de a pie lo que le gusta es linchar)

¿Serviría el LSD para lograr que los chavales que no estudian desarrollen una pasión por la física y las matemáticas? Probablemente. Y esta es la parte más atractiva para los espectadores neutrales, que ni creen en olimpos ni creen en el calentón como justicia.

El uso, la existencia, de la química mental es tan mareante como el propio viaje. Pero da una gran lección, de los malos viajes: las malas compañías se pagan de por vida. Elijan bien a sus compañeros de viaje. Aléjense de las fuerzas del orden. Y quítense esa pasión por linchar.

Las citas de «El Martillo Cósmico I»
vienen de las páginas 81 a 83
de la edición de Palmyra (2006)

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