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post Soles de agujero negro

Viernes, 12 de septiembre de 2008

Raul Sensato a eso de las 1:02 pm

imagen alegórica

La nochevieja pasada me encontré con un compañero de la facultad, que acompañaba a una chica guapa. Según avanzaba la conversación, resultó que la chica trabajaba en el CERN. Supongo que la mayoría de ustedes se habría interesado en la chica para intimar, pero yo la secuestré en una esquina del bar para que me hablara de física cuántica. No me miren así. Hay algo en la ciencia extrema que sublima la poesía.

En la conversación, me hablaba del nuevo acelerador de partículas, que se estrenó anteayer.

Estas últimas semanas (de ahora) ha habido mucho alarmista diciendo que el acelerador podía generar un agujero negro y destruir el planeta tierra. Hay parte de cierto en esa imagen del riesgo científico: recuerdo con especial pavor las memorias de Oppenheimer donde  contaba que, al explotar la primera bomba atómica, se le ocurrió de pronto que tal vez le habían prendido fuego a la atmósfera. Eso es lo que yo llamo pánico justificado.

El tema de los agujeros negros y el apocalipsis de anteayer nos recuerda que seguimos mirando la ciencia como una bestia en lugar de verla como un logro. Ya les dijimos que queremos a los científicos fuera de pantalla, y que en su lugar queremos tertulias con adivinadores de tarot.

Así que uniendo ambas cosas, la excepcional explicación casera que me dieron en aquella nochevieja sobre los intríngulis subatómicos del origen de la materia, y la desmitificación del agujero negro cataclísmico originado en suiza (que ya les digo que, de producirse, se colapsaría en milisegundos), he encontrado este precioso artículo en el New York Times, que es digno de leerse, si ustedes van un poco sueltos de inglés.

No abunda como mi interlocutora de cambio de año en cómo el intentar mejorar los aceleradores topa con la ingeniería de materiales: los imanes, por exceso de potencia, se funden. Se limita a hablar de las direcciones de caza, en particular el bosón de Higgs, esa pieza teórica que explicaría el origen de la masa de los cuerpos. Y la multidimensionalidad. Y todas esas piezas de deslumbrante poesía íntima. Todas, soles de agujero negro.

A leer.

El título de esta entrada
está tomado de esta canción

Ya hay 8 comentarios »

  1. Una de las razones por las que se sigue mirando a la ciencia con recelo, aparte de lo poco fomentada que está, es porque no nos está salvando. Y no me refiero a salvar la vida tal y como hacen los científicos día a día, sino a salvar el «alma», a acabar con el sufrimiento que es la existencia.

    Se vende la ciencia tanto por los medios como por la literatura cómo el nuevo Dios al que hay que venerar. Ya de por sí, cierta parte de la ciencia, como la que trata de explicar el origen del Universo, tiene gran parte de misticismo, ya que trata de explicar (inútilmente, desde mi punto de vista) por qué estamos aquí, el sentido de la existencia.

    El problema es que la ciencia es empírica y lógica y su función es más bien práctica, no espiritual, con lo cual, aquellos que toman a la ciencia como la panacea se sienten muy desilusionados cuando ven que es falible o incluso perjudicial. Ya ocurrió en la época de las Guerras Mundiales. Se decía que el progreso tecnológico (que, al fin y al cabo, se produce por el progreso científico) era lo mejor para la humanidad y, sin embargo, sirvió para matar, destruir y deshumanizar (por ejemplo, la bomba atómica).

    Las visiones catastrofistas del mundo han existido siempre: las milenaristas, las de 1666, las del efecto 2000,… Así que no es de extrañar que ciertos eventos que reciban especial atención negativa por parte de determinados «lobbies» exacerben los ánimos del pueblo llano, sobretodo si está correctamente mediatizado.

    Aparte, el apocalipsis vende.

    Comentario de Reqviem — septiembre 12, 2008 @ 5:13 pm

  2. Ya se puede volver a comentar. ¡VIVA!

    Comentario de Alvy Singer — septiembre 12, 2008 @ 5:48 pm

  3. Requiem: ¿Se imagina una ciencia que no fallase? ¿Resistiría el débil caracter humano -incluyendo las conversaciones en cama de los hombres de ciencia con sus esposas- semejante situación?

    Comentario de Raul Sensato — septiembre 12, 2008 @ 10:47 pm

  4. No, no me puedo imaginar una ciencia infalible. Eso equivaldría a quitarle el propio valor al concepto de ciencia, que requiere constante teorización y experimentación. Una ciencia infalible sería como estar hablando de Dios. Sería hablar de dogmas inmutables, ya que algo que no es falible significa que es perfecto y eterno.

    Desde mi punto de vista, la ciencia es el conocimiento acumulado mediante el proceso de buscar verdades empíricamente. Se podría decir que el proceso en sí es infalible, que con la suficiente perseverancia se puede sacar algo en claro, pero ni eso está garantizado, puesto que la misma existencia está sometida al caos. Y el caos trae cambios, con lo que las respuestas pueden cambiar y lo que antes valía, ya no.

    Además, hay que tener en cuenta que las ciencias están hechas por el ser humano desde el punto de vista del ser humano. No sabemos si hay otros modos de percibir la realidad y nos vemos limitados por nuestros sistemas de estudio.

    Por otra parte, y tocando el tema de la segunda pregunta, sí que creo que el carácter humano aguantaría tal situación. Lo ha hecho durante cientos de años. Y la base es la ignorancia. Me remito al tema divino. Mucha gente se contenta con pensar que hay algo eterno e infalible que se llama Dios, que les recogerá cuando mueran. Y existe toda una (pseudo) ciencia en torno a ello, la teología. Un buen ejemplo de ello sería Descartes, que decía que «la idea de perfección sólo puede venir de un ser perfecto, Dios», y se quedó más ancho que largo.

    Ahora bien, si tomamos eso desde una perspectiva instruida, ya resultaría más complicado, ya que cuanto más conoce una persona, más tendencia tiene a cuestionar todo. Si finalmente un ser humano científico encontrara algo perfecto, eterno e inmutable, ¿se lo creería?

    Comentario de Reqviem — septiembre 12, 2008 @ 11:43 pm

  5. No es que no creamos en la ciencia, no creemos en los científicos, que son hombres como nosotros, al fin y al cabo.

    Toda fe tiene un hueco para la duda (sino no se llama fe, se llama fundamentalismo), incluida la religiosa (véase la Noche Oscura del Alma de San Juan de la Cruz).

    Pero si la fe religiosa, que confía en un Ser Infalible, duda, imagínate como estamos con la ciencia: creer sin fisuras en la ciencia es equivalente a creer sin fisuras en nosotros mismos… y a poco que nos conozcamos, admitiremos que somos falibles por mucho celo y método que le pongamos a los temas.

    Por eso yo también tengo cierto miedo cuando se lanza un experimento potente. Por pura humildad.

    Comentario de Fernando — septiembre 15, 2008 @ 2:36 pm

  6. Y ¿no podrias poner la explicacion «casera» que te dio esa chica?

    Comentario de priest — septiembre 17, 2008 @ 1:38 pm

  7. Hombre, eso si que estaría bien… cuenta, cuenta!

    Comentario de Fernando — septiembre 17, 2008 @ 2:36 pm

  8. Una explicación casera es un libro que responde a tus preguntas. Es como escalar una vertical. Si no tienes a alguien mejor que tu para poner el garfio, no puedes subir. Y cada vez que no hacía pie y me perdía, ella volvía a bajar para ayudarme a subir un poco más.

    El texto del NYTimes es bastante parecido a lo que me contó, pero en breve y en conciso. Y sin un tío (yo) mareando al conferenciante.

    Comentario de Raul Sensato — septiembre 17, 2008 @ 5:39 pm

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