Sobre ‘El Jipi Malo’ y las rÃgidas reglas sociales de la comuna tiene Houellebecq en ‘Las partÃculas elementales’ un extracto muy interesante; ese en el que Bruno viaja al Espacio de lo Posible y es frontalmente marginado por el contexto de concordia (la adaptación al cine es igualmente ilustrativa):
El conflicto de la “vida formal” y los movimientos de “nuevo hombre” tuvieron tres resoluciones: 1) la mili bohemia, 2) las statusferas que retrataba Tom Wolfe en los setenta, y 3) la momificacion (ejempliicada en las exposiciones sobre la moida), que hay gente que viste y defiende, sin saber que defiende el espiritu momificado y no el orginal (que, en general, requiere más perspectiva).
Supogo que aparecerán en Reprontos de años venideros…
(Gracias por la cita! Vaya panzada de teclear!)
Comentario de Raul Sensato — Febrero 1, 2009 @ 2:49 pm
Sobre ‘El Jipi Malo’ y las rÃgidas reglas sociales de la comuna tiene Houellebecq en ‘Las partÃculas elementales’ un extracto muy interesante; ese en el que Bruno viaja al Espacio de lo Posible y es frontalmente marginado por el contexto de concordia (la adaptación al cine es igualmente ilustrativa):
“El aperitivo, momento de convivencia del dÃa en el Espacio de lo Posible, estaba amenizado con un poco de música. Esa tarde, tres tipos tocaban el tam tam para unos cincuenta espacianos que se meneaban agitando los brazos en todas direcciones. […] Bruno le ofreció un vaso de vino de Charentes a la católica. «¿Cómo te llamas?», preguntó. «Sophie», contestó ella. «¿No bailas?», preguntó él. «No», contestó ella. «Las danzas africanas no son mis favoritas, son demasiado…» ¿Demasiado qué? El comprendÃa su problema. ¿Demasiado primitivas? Claro que no. ¿Demasiado rÃtmicas? Eso estaba al lÃmite del racismo. Era obvio que no se podÃa decir nada sobre esa chorrada de las danzas africanas. Pobre Sophie, que intentaba hacerlo lo mejor posible. TenÃa una cara bonita, con su pelo negro, sus ojos azules y su piel tan blanca. DebÃa de tener unos pechos pequeños, pero muy sensibles. DebÃa de ser bretona. «¿Eres bretona?», preguntó. «¡SÃ, de Saint Brieuc!», contestó ella alegremente. «Pero adoro los bailes brasileños…», añadió, evidentemente para hacerse perdonar por no apreciar las danzas africanas. Eso bastó para exasperar a Bruno. Empezaba a estar harto de aquella estúpida manÃa pro brasileña. ¿Por qué Brasil? Por lo que él sabÃa, Brasil era un paÃs de mierda, poblado de brutos fanáticos del fútbol y las carreras de coches. La violencia, la corrupción y la miseria llegaban al cielo. Si habÃa un paÃs odioso era precisa y especÃficamente Brasil. «¡Sophie!», exclamó Bruno con arrebato. «PodrÃa irme de vacaciones a Brasil. ConducirÃa entre las favelas. En un minibús blindado. ObservarÃa a los pequeños asesinos de ocho años que sueñan con llegar a jefes; a las pequeñas putas que mueren de sida a los trece años. No tendrÃa miedo, porque el blindaje me protegerÃa. Eso, por las mañanas; por las tardes irÃa a la playa entre riquÃsimos traficantes de droga y chulos de putas. En medio de esa vida desordenada, en medio de tanta urgencia, olvidarÃa la melancolÃa del hombre occidental. Sophie, tienes razón: al volver voy a pedir información en una agencia de Nouvelles Frontières.”
Comentario de Ibrahim B. — Febrero 1, 2009 @ 1:46 pm
El conflicto de la “vida formal” y los movimientos de “nuevo hombre” tuvieron tres resoluciones: 1) la mili bohemia, 2) las statusferas que retrataba Tom Wolfe en los setenta, y 3) la momificacion (ejempliicada en las exposiciones sobre la moida), que hay gente que viste y defiende, sin saber que defiende el espiritu momificado y no el orginal (que, en general, requiere más perspectiva).
Supogo que aparecerán en Reprontos de años venideros…
(Gracias por la cita! Vaya panzada de teclear!)
Comentario de Raul Sensato — Febrero 1, 2009 @ 2:49 pm
Santiago Alba, en Capitalismo y Nihilismo (Akal) -y esto también entronca con el texto de Houellebecq que IbrahÃm B saca a colación- compara el turismo de masas con servicio militar:
“Horarios cuarteleros, comidas en común solidaridades frente al tour-leader, traslados en masa, uniformes, penalización de conductas asociales, la experiencia del turista tiene la intensidad central, compensatoria y delatadora de la miseria social del consumidor occidental, de un regreso a la mili; y de vuelta a la soledad del ello cotidiano, canibal solitario de televisión y supermercado, del viaje a Egipto no recordará ni las pirámides ni la esfinge ni el bellÃsimo Nilo sino únicamente, y con dolorosÃsima nostalgia, la felicidad de grupo, sombra diminuta y pueril de esa comunidad polÃtica y social perdida para siempre -o pervertida- en las metrópolis capitalista.”
Saludos
Comentario de Oche — Febrero 6, 2009 @ 7:31 pm
Oche: Gracias por el texto. Qué lucidez.
¡Viva Santiago Alba, el hombre que nos enseño Marxismo con muñecos! Nunca se lo agradeceremos suficiente.
Comentario de Raul Sensato — Febrero 6, 2009 @ 8:07 pm
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