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post El salto del tigre

Sábado, 27 de agosto de 2011

Raul Sensato a eso de las 8:09 am

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El escritor Xavier Theros, que está recorriendo curiosidades en su bestiario estival, narra hoy en el diario El País el origen de la mítica acrobacia sexual del Salto del Tigre.

Les hago un extracto recompuesto:

Miguel Pigrau era un actor de carácter, un secundario característico que daba realce al montaje. Regordete, de frente ancha, bigotazo y una mirada profunda y afectada.

En la obra Otelo, el moro de Venecia (no en la versión canónica y shakespeariana, sino en la de Francisco Luis de Retés) la especialidad de Pigrau llegaba en el momento de asesinar a Desdémona; en ese instante, el actor se abalanzaba violentamente sobre la actriz, dando un rugido. Y viendo que muchos espectadores le felicitan por su fiereza, comienza a llamar a ese momento «el salto del tigre», mientras declara a la prensa que aquello es el culmen de su carrera.

Lleva su Otelo a Madrid. Allí no parece que le hagan mucho caso y decide volverse a Barcelona, donde comienza a contar las bondades de su interpretación más famosa en las tertulias de la gente del teatro, que por aquel entonces están de moda. En una de ellas le oye Santiago Rusiñol, que inmediatamente le pide que le enseñe su afamado talento interpretativo. La cosa tiene lugar en plena calle.

Aquel arranque le pareció tan cómico a Rusiñol, que años después lo incluyó en uno sus vodeviles, estrenado en el teatro Soriano del Paral·lel en 1915. En esta pieza, el tal Josep y un amigo deciden ir a un burdel; y cuando el mal marido pregunta lo que debe hacer una vez dentro, su compañero de farra le responde: «Tú, entonces, das el salto del tigre», y hacía como si se abalanzara sobre algo.

Fue tal el éxito de aquella obra, que el salto de Pigrau se convirtió en frase hecha, pasando a denominar una suerte amatoria de realización imposible, consistente en subirse a un armario y lanzarse desde él sobre la amante de turno. La frase fue creciendo y se incrustó en el habla popular, aunque nadie recuerda que fue un invento de un actor de carácter, que quiso darle un giro dramático nada menos que al moro de Venecia.

Aquí tienen el artículo original publicado en El País

El salto del tigre, por su extensión y por el mito y por el fantasmeo, es una pieza que debía añadirse a nuestro museo celtibérico.

Ya hay 3 comentarios »

  1. Y luego está la variante del salto de la morsa: http://27.media.tumblr.com/tumblr_lkyh2zJE3f1qdn7a1o1_500.gif

    Comentario de Gorka Limotxo — agosto 30, 2011 @ 11:22 pm

  2. Gorka:

    Esperemos que el individuo que presencia el glorioso momento tenga conocimientos médicos. Alguien se ha roto algo…

    Comentario de krollian — septiembre 6, 2011 @ 11:31 am

  3. […] El salto del tigre: El escritor Xavier Theros, que está recorriendo curiosidades en su bestiario estival, narra… bit.ly/qu4HBq […]

    Pingback de No Recomendable » Twitter raulsensato en 2011 – Agosto — noviembre 14, 2011 @ 12:54 pm

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