Esta espectacular campaña publicitaria de la revista portuguesa de informacion «Grande Reportagem» muestra que las banderas realmente representan a los paises, los territorios y los pueblos que se acogen bajo su imagen.
Pero no en la forma en la que pensamos normalmente.
En la bandera de Angola que hay arriba, la porporción del color rojo en la bandera es representativa del porcentaje de personas infectadas con el SIDA. El color negro, con las personas infectadas con malaria. Y el color amarillo, con el porcentaje de personas que tienen acceso a cuidados médicos. Una leyenda en forma de etiqueta nos traduce los colores.
En la bandera de la Unión Europea que aparece abajo, los colores azul y amarillo aparecen con la proporción petróleo consumido / petróleo producido de la UE
Los semiólogos que dicen que las banderas son sólo un símbolo, necesitaban la brillante aportacion de esta campaña de publicidad. Amplien cada una de las imágenes.
Los patriotas que piensan que las banderas ciertamente representan al país deberían estar de enhorabuena. Hasta, claro, el momento en que lean las etiquetas.
Me da igual que Miller confiese en voz alta que es «pura propaganda».
Miller, para quienes no lo sepan, es el principal culpable de que hubiera logos de Batman hasta en la sopa en los ochenta. Era un personaje que no vendía nada y, como no tenía remedio, la editorial le dio carta blanca para que hiciera lo que quisiera (tal y como había resucitado a otro fracasado llamado Daredevil, que desde entonces tiene buena salud). El resultado fueron los colosales El regreso del señor de la noche y Batman Año Uno, que he releido decenas veces. Ahora Miller ha vuelto a hacer Batman pero está flojo, flojo. Esperemos que una vez haya cobrado los nutridos cheques-murciélago, regrese a su nutritiva ciudad pecado.
Laura Bartlett lleva varios años haciendo peluches, desde su empresa «Estudios Gato Negro», en Lancaster, California.
Recientemente ha descubierto la forma de unir sus grandes pasiones: los peluches y Lovecraft. El resultado son los muñecos aterradormente hermosos que pueden ver en esta galería.
No tiene mucha salida porque de momento sólo ha vendido uno. Tal vez tenga algo que ver que utilice piezas que los bebés pueden tragarse. Pero estoy convencido de que el negocio se enderezará.
El mundo de los peluches de pesadilla comienza ahora. Es hora de buscar alivio abrazando una imagen del inframundo.
La demostración me hace recordar aquellos tiempos en los que un Jpeg de 800x 600 píxeles tardaba media hora entera en descomprimirse. En breve me temo que miraremos al ratón de la misma manera. Esto es hermoso.
Las Bacterias. Siempre es un buen momento para aprender.
La ciencia recreativa tiene varias variantes de interés. La principal es la variante educativa: se organiza un «museo de la ciencia» y se colocan carísimas cabinas a prueba de vándalos en las que la gente se aburre, en lugar de ver a vándalos haciendo el animal gracias a la ciencia, que es una actividad con la que te lo pasas el doble de bien y además aprendes el triple. Es inolvidable el momento en el que el sodio explota al entrar en contacto con el agua, por poner un ejemplo.
Otra variante es el tradicional proyecto de estudiante. En general, los proyectos escolares son un recorrido en el que se estudian procesos que ya han sido estudiados y analizados en textos científicos anteriores. Esto ayuda a la hora de construir el experimento -ya bsucando resultados determinados desde el principio, como en el mundo científico real, atrapado en la necesidad de mantener al subvención- y a la hora de corregirlo. Pocas veces un estudio infantil es relevante, desde los tiempos en los que a Gauss, tal vez el matemático más grande de la historia, le impusieron como castigo que sumara todos los números enteros del 1 al 100: en lugar de sumarlos a brazo, el campeón formuló, allí, en clase, de crío, una ecuación que permitía sumar series. Lo mismo del 1 al 100, que del 1 al 100000000.
Pero hay una variante extra: el trabajo de estudiante que mira un tema en el que no se ha fijado nadie y obtiene unos resultados no relevantes -como el monstruoso ejemplo del Gauss escolar- pero sí sorprendentes, con lo que no solo se recrea el alumno sino el resto del universo. En el caso que nos ocupa, más que recrear lo que hace es inquietar.
Mykola Syadristy nació en Ucrania en 1937. Se formó como artista y como ingeniero agrónomo en la dura Rusia soviética. Desde los veinte años desarrolla un interés desproporcionado por las miniaturas. Sus trabajos manuales son minúsculos pero hermosos.
Y no son hermosos porque aprecie la escala o la manufactura, sino porque el enunciado de las obras es pura poesía. La imagen de arriba es una pulga viva a la que Syadristy le ha fabricado y colocado unos zapatos de oro. La imagen de abajo es una rosa colocada en el interior de un pelo humano perforado.
Syadristy es un hombre que encarna las visiones que me construyeron las canciones de juventud. Es el fotógrafo del cielo, y el fabricante de alas de mariposa, y la familia Lagarto, y la clínica de la radio y la televisión.
Todas esas canciones, en pequeños y condensados en un solo personaje.
Amarse no tiene horario / ni fecha en el calendario
Los amantes de la ciencia ficción y de los encuentros con uno mismo entenderán que esta foto, más que un enfrentamiento o una transmisión de conocimientos, sugiere un intercambio de flluidos.