Como luchar con la muerte del libro
Lunes, 9 de Enero de 2006
El mejor libro que he tocado en toda mi vida. De lujo.La muerte de los libros es una cosa bastante lejana ahora mismo en el horizonte, pero ya empiezan a remojar las barbas al ver la progresiva desaparición del objeto “disco”. Los lectores de este blog van por la calle con su reproductor de mp3 que utiliza memoria local en lugar de gastar pilas para girar innecesariamente un pesado disco de plástico. Y todavÃa no van con el equivalente en libros, pero lo están pensando, o lo pensarán cuando hagan la próxima mudanza y recuerden cuánto pesa una caja llena de papel.
Yo en particular estoy a favor de la portabilidad de las cosas. Conseguir una manera de llevar la biblioteca de AlejandrÃa en el bolsillo es conveniente para el ciudadano y una bendición cuando llegue la próxima oleada de energúmenos que opinen que ciertas cosas se deben destruir. Que es algo que sucede históricamente con mucha frecuencia.
Además, soy una persona que lee mucho en el ordenador. Miles de páginas. Me tumbo en la cama, pongo mi portatil semiabierto, apoyado por un lateral de la pantalla y un lateral del teclado -tal cual como si fuera un libro- y leo con comodidad, sobre todo tebeos escaneados. Muy a gusto. En serio. Sobre todo, al ir de viaje y estar en una cama de hotel con televisión aburrida, un solo disco contiene miles de páginas de tebeo en un peso ridÃculo con una relación tiempo/peso mejor que el cine (y peor, claro, que la literatura, que es bastante más incómida de leer en pantalla). En suma, en lo de leer en monitor soy un poco pionero en el cÃrculo que conozco. Explorador. El que se llevará la primera hostia con los problemas de visión.
Y desde mis experiencias les digo que el libro es verdaderamente un objeto prescindible, excepto cuando es imprescindible. Y hay pocos casos de un libro que como libro en sÃ, como textura, impresión, cuidado, juego de maquetación y aprovechamiento del rol del papel, es insustituible.
En este campo en particular, creo que Chris Ware está dos generaciones por delante de todos los demás. Muchos me levantarán volúmenes “arty” como el “Sol Solet” de Els Comediants -que sé de buena tinta que Dave McKean se lo ha empollado pero bien-, pero no tienen nada que ver. Es una cuestión sexual, tangible, de tener el objeto en las manos. Y ningún volumen me ha hecho tan feliz de tocar/sostener/jugar con el libro como este recopilatorio de Acme Novelty Library. Cada vez que lo retomo me ataca el sÃndrome de Stendhal: me arrebata de lo hermoso que es. Consigan una copia. Pregunten en su tienda de tebeos. Unos treinta euros. Ojeenlo allà y si no se enamoran al instante déjenselo a otro.
El contenido, por supuesto, tampoco está nada mal.
bola extra: cómo funciona un tebeo, por Chris Ware. En una sola imagen. (no incluido en el volumen comentado arriba, sino en este otro)



