Los horizones son sociologÃa en foto. Entre los norteamericanos, alejarse de la gente, es una necesidad -no hay mayor humillación para un norteamericano que tener que recurrir al transporte público, regularmente-. El horizonte, lejos de todo el mundo, es esperanza, porque en la soledad no es tanto estar solo como que no te vean mal. En Japón, el sentimiento grupal es inverso, hasta el extremo. No sólo eres parte de un grupo: tienes responsabilidades permanentes hacia ese grupo. Y buscar el horizonte solo puede ser que te han echado del grupo, o que debes huir del grupo por una indiginidad monumental, a sabiendas de que no te aceptarán en un grupo nuevo, a menos que sea en la parte Ãnfima del escalafón: la muerte. En Europa, el sentimiento de grupo es una cosa intermedia, puedes abandonar el grupo y asociarte a otro, hay dignidad en el uso colectivo de las cosas,… y el horizonte es lo inalcanzable, personas que ya no tenemos, tiempo que ya no vivimos… melancolÃa.
Hermosa cita, pero con trampa. Como muestra el párrafo anterior, cada visión del horizonte nace del contexto en que se construye. El horizonte, por muy buena que sea la pelÃcula, no significa algo en sà mismo, particular a esa pelÃcula. Significa algo acerca de los grupos. Mirar un horizonte, como ven, es como mirar un espejo, pero un espejo que nos refleja como conjunto.
El candor y el estupor se dan la mano repasando las lecciones de ortografÃa de la Cartilla Republicana Antifascista. Un documento, a dÃa de hoy, polÃticamente muy incómodo:
Nótese el pin-pan-pun.
LÃderes polÃticos desde las primeras lecturas… arengando.
El martes en los informativos de Tele 5 daban la noticia del rumano que se prendió fuego en Castellón, a continuación pasaban una especie de ranking de los mejores bonzos de la actualidad informativa. Por supuesto el número 1 de la lista falleció en el intento.
Escalofriante. Y descompensado: casualmente, no hubo ranking al hilo de la muerte de Erika Ortiz.
La pregunta inicial dice responder a una frase que considera habitual en la mente del espectador: la frase “mi cuerpo me pertenece”, un argumento muy frecuente entre las personas que se defienden la homosexualidad y/o el aborto, y en general la libertad individual. Con la excusita de “anunciar un producto”, están emitiendo repetidamente en pantalla que tu cuerpo pertenece a “otra cosa” (llámalo dios, llámalo energÃa) que hace funcionar tu cuerpo y que llora cuando haces cosas malas y que te quiere tanto que te mandará a un lugar con llamas en cuanto se lo permitas.
2) Claudia Schiffer es gafe (o: no abandones tu fe)
En una tarde cualquiera, Claudia se queja de que le salen arrugas, se le rompen las puntas del pelo, y el sol le estropea la piel del escote. No hay paz para su martirio constante: tiene problemas si se le riza el pelo y tiene problemas si no se le riza. Claudia es el Job de la belleza. Y ella, como Job, se mantiene firme en su fe: fe en la quÃmica y en los potingues.
3) No existe la moderación
Los jaboneros Dove se promocionan con anuncios que pretenden defender a la mujer “real”. Sospechosamente, dicen mostrar mujeres “de verdad” de la calle, que no entran en los estándares de las revistas de belleza (un estándar que ya comentamos aquà ).
Repito: Lo Dicen. Necesitan incluirlo en la locución. La imagen no es suficiente; porque la imagen, lógicamente, dice lo contrario. Las mujeres de dove están tan lejanas del estándar de la calle como dicen estarlo del estándar de revista. Son menos extremas en la ficción, pero son ficción. Como “enemigo” intentan colocar las imágenes ficticias, que el imaginario profesional identifica inmediatamente con la marca Adobe, propietarios del Photoshop.
Por si no lo creen, vean el anuncio en pelosexy.com (pulsen descargas, y bajen a “anuncio de la tele). El colectivo de socorristas no ha tenido inconveniente en que la empresa Herbal Essences deje entrever que el necesario trabajo de salvamento en playa es compatible con el acoso infantil.