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Jueves, 14 de Abril de 2011
Raul Sensato a eso de las 8:28 pm

Phil Belger, estudiante de diseño, ha toreado esa tendencia moderna de poner una madalena en la portada de En Busca del tiempo perdido, o de lucir el motivo de la moqueta de la peli de Kubrick para la cubierta de El Resplandor,
y ha confeccionado estas piezas que colocan la obra del pasado en un lugar muy concreto de nuestra vida moderna. La apartan del extraño pedestal en el que las ha colocado el devenir y la devuelven a su lugar de origen, que es comprensible en el ahora. El cortocircuito es puramente gráfico, pero tiene dentro una declaración de intenciones. Y voluntad de leerse la obra para hacer la cubierta. Un coloso.
 
 Su web, aquÃ.
Lo vio Hijotonto
Lunes, 21 de Marzo de 2011
Raul Sensato a eso de las 2:14 pm

La revista viene con gafas 3D
para disfrutar de la “tercera posición”
El sábado pasado estaba en teleconferencia con un amigo argentino y no me pude resistir a recitarle párrafos de Viernes Peronistas, un fanzine creado en España por argentinos que le ponen marco a lo extraño, lo paradójico, lo divino y lo profano del peronismo y sus consecuencias. Durante el recitado, pedÃa más. Tras unos cuantos, resumió el periplo: “tengo que leer esa cosa como sea”.
Yo tengo un absoluto desconocimiento del peronismo: apenas unas salpicaduras gracias a los videos de Peter Capusotto, o a los artÃculos de Mondo Brutto sobre el consejero ocultista López Rega. Pero la revista se lee de tirón, porque está construida como un retrato que centra la lupa en lo extraño: que utiliza la polÃtica, el sindicalismo, la rebelión armada y la dictadura militar como artefactos pop: no se ciegan en el horror de los desastres, sino que dibujan los hechos en perspectiva, mostrando que las claves son, en ocasiones, ridÃculamente sencillas. Poniendo un todos nosotros donde pensábamos que habia un eso es cosa de los otros.
El contraste se da precisamente cuando la publicación entrevista a especialistas en el tema: dan claves codificadas, incomprensibles, opacas. Ese discurso enrevesado es el que subraya lo diáfano de los textos de las fichas, la diversión cuando la lente no se centra en los titulares sino en el entramado. Con Viernes Peronistas lees polÃtica y lo pasas fetén.
No puedo evitar vincularlo con el espÃritu de Mondo Brutto, que recibió en los noventa muchos palos por considerarlo “franquista” (por los progres) y “irreverente” (por los conservadores). Mondo Brutto tenÃa la desfachatez de retratar España fuera de los visores negociados que encuentran en los periódicos. De ser una cosa impresa que no se plegaba al universo preacordado de las cosas impresas.
Viernes Peronistas es un manual que (tenÃa que averiguarlo, de ahi la introducción) les funciona tanto a los argentinos conocedores como a los ciudadanos de aquÃ, que desconocemos por completo. Está tan bien hecho, que deberÃa haber publicaciones asà de todas las materias. Para meterlo por vena.
Bola extra:
Quien me asomó a Viernes Peronistas fue DarÃo Adanti, miembro de la ola de colaboradores de la revista El Jueves que aterrizó bajo la batuta de Albert Monteys y Manel Fontdevila. Precisamente, Adanti acaba de publicar un integral de esas intervenciones en El Jueves -con muchos extras del otro lado del charco- en un tomo donde recopila, como confiesa en la introducción, todo lo que ha podido salvar. Que puestos a tener, es mejor tenerla toda junta. Toda aquella Caspa Radioactiva.Â
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Miércoles, 9 de Marzo de 2011
Raul Sensato a eso de las 9:57 am

Reflexiones de Repronto arrancó en 2007 con un ejercicio de forma: La primera entrega de la videoserie consisitió en una reformulación de un artÃculo que publiqué meses antes en el Culturas de La Vanguardia. El ejercicio me enseñó las diferencias entre modular para papel y modular para vÃdeo, entre el texto diseñado para ser leÃdo y recitado.
La revista Bostezo me encargó realizar el proceso contrario: tomar esta entrega de Reflexiones de Repronto y convertirla en un texto para ser leÃdo, formular para imprenta un texto que fue diseñado para ser recitado. En el proceso he intentado mantener el máximo de frases originales, en un ejercicio consciente de restauración confesa.
El resultado ha aparecido ilustrado con estupendos fotomontajes de Eduardo Romaguera en el número 5 de la revista Bostezo, dentro del dossier re-visiones del mal.
Allà me tienen junto a Eloy Fernández Porta, Santiago Alba Rico y un nutrido grupo de primeras espadas. Por si les apetece.
Lunes, 17 de Enero de 2011
Raul Sensato a eso de las 5:20 pm
Acabo de terminar “En torno a Galileo” de Ortega, y veo que muchos de mis devaneos sobre el momento actual están sistematizados, reconocidos, forman parte de una espiral histórica imbatible. Estos son tiempos de crisis, y Ortega subtitula su curso “Esquema de las Crisis”, porque el libro es una transcripción de sus clases. Es fascinante como el curso se le agota en los previos. Su curso “en torno a Galileo” no llega a hablar de Galileo. Invierte doce lecciones, doce horas de reloj en su ejecución original, sólo para preparar el terreno de una disquisición que nunca llega a enunciar. El tiempo se le echó encima y prometió un segundo año, un nuevo curso, que nunca completó.
Como las cruzadas que planteaba en la cita, el libro tiene el aspecto de un fracaso y el alma de un acierto, porque todo lo que dice se asocia al momento actual. De hecho, el libro pone la llaga en mis fantasmas, los que aparecen en los diarios, los monstruos actuales, y les pone un marco de siglos, de secuencia lógica. Revelando que las ideas que tenemos son todas prestadas, herederas de sus tiempos:
“El presente del destino humano, presente en el cual estamos viviendo es el que es porque sobre él gravitan todos los otros presentes, todas las otras generaciones. En este sentido cada generación humana lleva en sà todas las anteriores y es como un escorzo de la historia universal. Si no fuera tan barroca la imagen deberÃamos representarnos las generaciones no horizontalmente, sino en vertical, unas sobre otras, como los acróbatas del circo cuando hacen la torre humana. Unos sobre los hombros de los otros, el que está en lo alto goza la impresión de dominar a los demás, pero debÃa advertir, al mismo tiempo, que es su prisionero.”
Lo cual me devuelve a lo de ser prisionero. Tengo lecturas congeladas que deberÃa haber saldado en este rincón. Ya habrá tiempo para resolverlas.
Lunes, 13 de Diciembre de 2010
Raul Sensato a eso de las 8:22 pm
El presente caso es particularmente instructivo. (…) Por medio de hábiles estratagemas, [el valor de los tÃtulos] ascendió a fantásticas cumbres: todos los poseedores se volvieron inversosÃmilmente millonarios. Siguieron comprando más tÃtulos en la ingenua creencia de que esos trocitos de papel de colores seguirÃan representando un fabuloso numerario. De repente, no sé por qué, el papelito perdió todo valor. Todo el mundo se arruinó, incluso los que no tenÃan nada. Asà fue.(…)
Uno se vuelve loco cuando pretende imaginarse cómo una empresa desconocida, que pide dinero al público para inconfesadas especulaciones disimuladas tras un honrado pretexto (…), cómo puede, tras una locura de los agiotistas [=especuladores], alcanzar tasas fabulosas.
Las operaciones son ficticias, los beneficios son ficticios, el valor es ficticio. Se trata de una simple convención.(…)
Sin embargo, el desastre de estos últimos tiempos estaba previsto, anunciado hacÃa meses. Se veÃa, se sentÃa venir, era inevitable como el invierno tras el verano. Lo que no impidió que atrapara a todo el mundo. (…)
Lo que en absoluto comprendo es, por ejemplo, el resultado de ese desastre para la prosperidad general, como se ha dicho con altisonancia. Miles de millones perdidos. O bien están en otros bolsillos -¿qué nos importa?- o eran ficticios Es ese caso, ¿a qué viene todo este griterÃo?
¿Qué decir de esa invocación al Gobierno al que los especuladores de Lyon llaman “papá” mientras se sientan sobre sus rodillas?
-Papá, paga mis deudas. No lo volveré a hacer, te lo prometo, te lo juro, paga mis deudas, me portaré bien.
¿Qué tiene que ver el gobierno con la locura de esa gente? Están arruinados, ¡peor para ellos! Ya vendrán otros a reemplazarles.
Pues no, no vinieron otros. Y se repitió, y se repitió; la última vez, antesdeayer.
Todo la cita está extraida de un único artÃculo de prensa, firmado por Guy de Maupassant, publicado -pásmense- en enero de 1882.
Redondeando, uno ve con nuevos ojos el célebre eslogan navideño: “1880, el turrón más caro del mundo”. Uno que hemos vuelto a pagar, y que seguiremos pagando en el futuro, hasta que nos pongamos firmes y dejemos de hacerlo.
Todas las negritas de la cita son mÃas.
El artÃculo, titulado “¿De quién es la culpa?”
aparece incluido en el libro
“Sobre el derecho del escritor
a canibalizar la vida de los demás”
(Ed. El Olivo Azul, 2010),
que me regaló Fran Nixon.

Jueves, 23 de Septiembre de 2010
Raul Sensato a eso de las 11:24 am
Empujado por la dinámica twitter de mensajes telegráficos y observaciones concretas, he decidido ejecutar en El Butano Popular un remedo actualizado (que no mejorado) de las GreguerÃas de Ramón Gómez de la Serna, sustituyendo sus nubes y sus árboles por vehÃculos y anuncios y aparatos tecnológicos.
Se llaman Delasernas, subrayando el homenaje, y las iré desgranando en este rincón. Ahà me encontrarán, siguiendo ciegamente y refiriéndome a lo fabricado de forma escueta. O sea, Gregario pero sintético.
Jueves, 16 de Septiembre de 2010
Raul Sensato a eso de las 6:11 pm

Hoy ha nacido El Butano Popular, un espacio de Librepensamiento y explicaciones que tiene un plantel de órdago:
Sr. Ausente * Carlos Acevedo * Jorge de Cascante * Borja Crespo * Mike Ibáñez * Ruben LardÃn * Don Lindyhomer * Santiago Lorenzo * Raúl Minchinela * Grace Morales * Francisco Nixon * Miguel Noguera * Joan M. Oleaque * Carlo Padial * Marta Peirano * Javier Pérez Andújar * Joan Ripollès Iranzo * John Tones * Antonio Trashorras * Nacho Vigalondo
Como sé que ir a bulto les agobia, les dirijo a un trÃo de ejemplos por donde empezar a leer: Éste, éste y éste. [links actualizados]
Y luego me dicen si pueden parar de pasar páginas.

Bola extra: Es de recibo vincular en este rincón al que ha salido de mi puño. Va de anuncios de móvil y es éste.
Martes, 7 de Septiembre de 2010
Raul Sensato a eso de las 5:36 pm

Ustedes ya saben de mi pasión por lo celtibérico, por lo de aquÃ. Es un interés que me han construido por oposición: lo español es sistemáticamente despreciado (y en consecuencia ignorado) por los propios españoles. El dibujo que nos hacen (nos hacemos) los medios es muy representativo: si hay un informe de varias páginas sobre twitter o facebook, se centra en usuarios extranjeros. Los españoles no salen por ningún lado. Igualmente, no hay retratos de la calle. Rtve emitÃa recientemente una crónica de la transición en la que todo el mundo estaba de acuerdo y las vÃas principales eran las vÃas únicas. La calle española es un problema, un silencio. No pasa nada. Circulen. Esto ha sido asÃ, y sigue asÃ.
En consecuencia, he disfrutado con la lectura de Noches de BV-80, de Valtueña. Un tochaco de mil y pico páginas que narra la Zaragoza subterránea, la del teatro improvisado y los grupos de rock incipientes y los chavales de sexo, drogas y volumen alto. Lo hace desde la barra de un bar del que se sale para ir de putas, ser atracado a punta de navaja y comprar discos, que empezaban a aparecer las tiendas. Si fuera Nueva York, estarÃan todos babeando. Pero habla de aquÃ, les explica a ustedes. Le da marco al contexto en el que estamos, que creemos que ha caÃdo del cielo.
El privilegio del BV80 es que fue un vórtice. Mientras en otras ciudades los punks iban por su lado y los jevis por su otro y los pintores por allá y los poetas por el suyo, en Zaragoza entre 1981 y 1983 todos pasaban por ese lugar, porque no habÃa otro. Allà tenÃas performances y guitarreros y recitados y cante jondo, con los consiguientes conflictos entre tipologÃas de público, porque les recuerdo que en los ochenta las diferencias de tribu se resolvÃan a palos. La historia del BV-80 puede ser la historia canon de la Transición subterránea porque no separa ni encapsula: están todos en el mismo lugar, los conflictos y las relaciones están a la vista. El bar, ese bar, es el modelo a escala de todas las calles en la máxima efervescencia.
Mil páginas dan para mucho, y por ahà verán a mucha gente que les sonará. Aparece Sabina, y Krahe, y Loquillo, y Miguel RÃos, y Manolo GarcÃa, todos como actores secundarios, como cameos insignificantes, en una historia que tiene el centro en otro lado, en ese lugar que nunca aparece en los documentales. Que explica lo que luego, en los estudios, se reconstruye teorizando.
La cultura de la ciudad se propaga en los bares, y se revela donde solo habÃa uno. Allà tocó por primera vez un quinceañero colegial que serÃa Enrique Bunbury, allà pululaba el malogrado Mauricio Aznar, hacÃa la suya La Polla Records. Allà meaba a la concurrencia Dionisio Sánchez, epataba el Grifo invadiendo de Guardia Civiles. Allà pasaba todo, en un imprevisto diario, que es el ideal de la vida urbana fuera de programa.
Asà que ahà les dirijo, a ese Juan Valdivia que no se atrevÃa a tocar, a ese Félix Romeo que mareaba con su tumulto de tertulianos, a ese Alfredo Saez que entró en la espiral que desembocó en el Butoh y el Premio Nacional, a esos estudiantes de medicina que se iban de marcha armados con navaja, a los gitanos que asaltaban la caja empuñando recortada, a los quinquis (“payos agitanados”, los define) que lo mismo eran el mal que eran lo peor. Querrán entrar buscando nombres, que es lo que tienen ustedes por costumbre, y encontrarán la locura coral, metropolitana, donde se cruzaban los delincuentes y los polÃticos y los estetas. Donde todos son tan protagonistas como secundarios.
Procuraré presentarles algunos extractos en este rincón, como este tomado de la pág 210:
En el 68, Alfonso pertenecÃa a Los Cheyenes, primera tribu urbana de Zaragoza, más broncas que The Warriors. Fueron detenidos en su guarida durante un guateque (donde cobraban entrada) el cabecilla, diecisiete de sus rockeros y veintidós “tontitas” de entre catorce y diecinueve años, hijas de la alta burguesÃa.
Lo que más llamó la atención fue descubrir el sistema de sorteo empleado para ver cuál se tiraba cada quien. Las nenas, gustosas, se quitaban las braguitas nada más entrar, metiéndolas en un cesto. Sólo era cuestión de cerrar los ojos y escarbar.
Eso era en los sesenta. En los ochenta llegó la locura. Esa es la historia que polariza el BV-80.
Lo publica Libros del Innombrable.

Bola extra: el blog sobre el BV-80.
Lunes, 7 de Junio de 2010
Raul Sensato a eso de las 4:00 pm

El dibujo de arriba -redundo con la firma- es de David RubÃn, historietista de primera lÃnea y candidato al Goya por su largo El EspÃritu del Bosque. Conozco su obra porque el Señor Ausente me dirigió con gran énfasis a la lectura de La teterÃa del Oso Malayo, meses antes de que su hijo Absencito convirtiera Cuaderno de Tormentas, también de RubÃn, en su libro favorito.
Quiso la casualidad que el Trash entre Amigos edición Coruña coincidiera en el mismo fin de semana en el que RubÃn presentaba su recientÃsimo Solomon Kane, donde ilustra la celebre obra del autor de Conan. Allà nos plantamos en bloque, y allà nos hizo la dedicatoria que aparece arriba, que hace alusión a un cántico que repitió a lo largo de la proyección del Trash, que se cantaba como un mantratrash, rodeado de alusiones a solapas grandes, tapetes de estampación dudosa y partes del cuerpo de Kevin Bacon. En la presentación, tanto RubÃn como su chica nos recordaron cómo se habÃan reÃdo durante la sesión, asà que nos prometimos vernos por la noche.

Asà que RubÃn, ya entrada la madrugada, se convirtió en el anfitrión que desea todo visitante. Siempre sabÃa dónde ir, qué hacer, cómo aglutinar, cómo convertir cada momento en fetén. Fuimos cerrando bares, uno tras otro, en una secuencia que habrÃa atemorizado al fiestero más curtido. Y terminamos con un último licor a la luz del sol de la mañana, que nos lleva a la última imagen.
En un momento confuso de la mañana, la situación llevó a dedicar un ejemplar de La TeterÃa del Oso Malayo para la chica que nos hizo acogió en su terraza, y Rubén LardÃn propuso que no fuera David, sino yo, quien se la dedicase. “Una pieza única!” decÃa Rubén, animado. Asà que pergeñamos lo siguiente: yo comenzarÃa el dibujo (la cabeza del personaje) y RubÃn lo terminarÃa.
(A todo esto, el calor de la noche subrayaba lo difÃcil que es no confundir en los nombres a Rubén LardÃn y David RubÃn. A RubÃn le llamaba Rubén, a LardÃn le llamaba RubÃn, y por momentos vivÃa encerrado en un palÃndromo humano. No era fácil).
De modo que ahà abajo se lo dejo: un momento único que produce cierto orgullo. La dedicatoria en la que dibujé un personaje de David RubÃn, que terminó DavÃd RubÃn, y que se conserva en la estanterÃa de una amiga de David RubÃn, y también nuestra, porque la generosidad y la amistad van de la mano. El remate extraño de una noche en la que cada momento era tan bueno como el anterior. Mi cruce con DavÃd RubÃn. Y que me quiten lo bailao.

Viernes, 12 de Febrero de 2010
Raul Sensato a eso de las 12:59 pm

Hoy viernes a las 19:30h en Fnac Triangle presentaré junto al Señor Ausente el libro “Quédense dentro y cierren las ventanas: La sociedad de consumo y el apocalipsis zombi“. Una obra bilingüe coordinada por Iratxe Jaio y Klaas van Gorkum, publicada por Consonni.
Sucederá en la planta de libros, rodeados de consumidores paseantes, lo que a la vista del contenido del libro y del tema de la presentación va a llevar a situaciones severamente comprometidas. Como en las obras del género, estaremos literalmente rodeados. Eso es presentar en contexto, y lo demás son tonterÃas.
Recuerden que tuvimos una Reflexión de Repronto sobre zombis: el capÃtulo 23, titluado “lo que viene de abajo”.
Absence lo detalla aquÃ. Y aquà tienen el calendario Fnac.
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