En la tradición de las felicitaciones de navidad pintadas por artistas sin brazos (es decir, realizadas con la boca o con el pie, que eran las dos categorías estándar),
…vean la sorprendente técnica del pinchadiscos Pascal Kleiman.
Una enfermedad le dejó sin brazos, pero con los pies elige los discos, regula los bajos, y levanta al público -como recordarán los habituales del Monegros Festival-.
Noten en particular el detalle de los gestos en alto, que tanto predicado tienen entre los DJs de subidón.
Viernes 29: a través de la ventanilla, el paisaje daba un cambio en seco y pasaba de ser una perspectiva normal a ser una niebla que no permitía ver el carril contrario de la autopista. Los pocos arbustos que habían tenido el coraje de nacer en el desierto tenían sus escasas ramas cubiertas de hielo. El desierto de los erizos blancos. Dos horas más tarde estaba viendo a Manolo Kabezabolo en directo, después de que en fiestas del Pilar se cancelara el bolo porque los doctores no le habían permitido salir del sanatorio. Lucía en la espalda de la chupa una enorme viñeta de Odio, de Peter Bagge. El final a capela fue sencillamente glorioso. Sus versiones de Marco («en un puerto colombiano/ al pie de la montaña/vive nuestro amigo el Narco/ en un chalé que te cagas…»), Soy rebelde («Yo/ voy de verde/ porque soy guardia Civil») y de Un beso y una flor, que en su discografía es conocida como «Nino gramo». El resto del concierto la guitarra impidió escuchar la lírica del artista. Y la prueba de sonido fue un poema. Fuera, dos grados bajo cero.
Sábado 30: Encuentro con Pumpiya y Xcar, cabezas de Malavida, Chocholoco, y un buen puñado de libros que deberían comprarse pero ya (datos en su web). Estuvieron montando el salón del cómic de Zaragoza del pasado diciembre. Insistí en tirarle de la lengua a Xcar para que me contara maldades, pero es un caballero.
Domingo 31: celebré por año 16 consecutivo el «café de nochevieja» con compañeros del instituto. Sorprende pensar mantener algo durante dieciséis años, aunque sea tan poca cosa. Hay un pacto tácito que dice que no hace que no nos veamos ningún día, excepto nochevieja. El encuentro es un ejercicio para resumir un año vital en una hora, que siempre fracasa. Con los amigos nunca haces resúmenes; hablas de las noticias del día anterior. Con los amigos dan igual las pausas.
Lunes 1: la fiesta de nochevieja fue inolvidable. Y mira que es difícil. Siempre que uno sale a celebrar fechas, es el horror: no hay peor condena que divertirse por obligación. La fiesta era un crossover entre la gente de Barrio Sur y la del tristemente desaparecido La Caja de los Hilos. Si conocen estos dos locales zaragozanos, entenderán que la suma era explosiva. Surrealismo y extroversión y calor humano. La selección musical fue particularmente sobresaliente: no disfrutaba tanto con alguien a los platos desde Fatboy Slim en Benicassim ’98; si quieren una fiesta así, indaguen por los bares preguntando por Pat. Y la organización fue ejemplar. Hubo de todo y para todos. Hubo muchas fiestas pero nadie se quedó sin la suya. Un recuerdo para toda la vida.
No es muy habitual en este blog hacer parrafadas autobiográficas. Pero es una excusa por no haberles felicitado el año a tiempo. Estaba pasándolo así de bien. Ahora ya me he recuperado. Feliz año 2007.
Me he saltado a Bambino, y a muchos otros. Espero que me comprendan.
Espectacular. La zaragozana cadena de tiendas Muebles Rey, con David Rey a la cabeza, ha optado por dos eslóganes muy celtibéricos: «Aprovéchate del Rey» y «Treinta días para abusar«. Y digo celtibéricos porque los eslóganes que codifican el mensaje «soy el propietario y permito que mis clientes se aprovechen de mí» tienen una larga tradición en este país.
El detalle sobresaliente ha sido utilizar a la modelo Esther Mur y convertirla, mediante estilismo y maquillaje, en una doble de la prinzesa de Asturiaz doña Letizia Ortiz.
La campaña da por hecho que la imagen de Letizia Ortiz es el ejemplo perfecto de «cómo aprovecharse del Rey». Y el resultado general es una pieza triplemente celtibérica, que une el empresario, la corona y la picaresca (como símbolo, encarnado en la propia corona). Lo que decía, espectacular.
Bola extra: la publicidad en Zaragoza ha dado piezas que uno no se puede creer. Lamentablemente, no está en youtube el spot de «conoce usted Armarios y puertas Neves«. Pero sí que conservo otra pieza escalofriante. Uno de estos días -tengo que encontrarlo- les escaneo una tarjeta promocional de la ubicua cadena de establecimientos Frutos Secos «El Rincón», que presenta un serio candidato para peor eslógan de la historia de la publicidad. Afortunadamente, se dieron cuenta pronto. Lo dicho, en cuanto lo encuentre lo comparto con ustedes.
Actualización: navegando por la red he encontrado el spot publicitario de la campaña y, por si hubiera lugar a equívocos, lo protagoniza «Letizia» vestida de novia. Olé la sutileza y el salero. Vean el video pulsando aqui.
Actualización dos: cómo documento de alto potencial celtibérico, vean el sorprendente catálogo de celebridades que han sido imagen de distintas campañas para esta empresa. No sé si, como los protagonistas de la película Borat, les prometieron que nadie les vería fuera de Zaragoza/Kazajistán. Pulsen cada nombre para ver la imagen:
Una campaña institucional de los sesenta rezaba: «mantenga limpia su ciudad«. En ella se instaba al colaboracionismo público, a que el individuo de la calle actuara como gendarme de la chavalería que insistía en tirar al suelo papeles, cáscaras de pipas y colillas de cigarrillo. Utilizar a la población como agentes del orden que trabajan gratis ha sido desde siempre un sueño del gobierno de turno. La inteligencia ciudadana ha evitado convertirse en un soplón concienciado. No es esta la forma de llevar al ciudadano a utilizar las papeleras, rodeado de vecinos que le observan buscando fallos.
La forma de conseguir las cosas no es obligar, sino seducir. Miren el reciclaje, que hace que nos deslomemos como idiotas en lugar de dejar a la chiquillada ganarse unos duros llevando el cartón al trapero. Yo me ganaba así alguna merienda en los ochenta. Ahora hago lo mismo gratis para beneficio de las empresas de recuperación de materiales que tienen convenios con el ayuntamiento.
Como decía, la forma de conseguir los objetivos es seducir. Lo que pasa es que seducir para utilizar las papeleras y domar al macarra que el ciudadano medio pretende representar frente a su pandilla son cosas casi inmiscibles.
Y digo casi, porque me he encontrado de bruces con esta forma de convertir las papeleras en algo guay, en algo cool, en algo molón y cívico y que hacemos con la parsimonia y el desprendimiento de los macarras de nivel cinco. Es una apuesta arriesgada y en el proceso puede haber muchos impactos por lata voladora. Pero convertir la papelera en guay vale el proceso. Sin necesidad de sembrar policías de chaqueta de lana.
El que ven arriba es un sueco a punto de casarse. En Suecia todavía se estila que los amigotes secuestren al novio y se lo lleven a algún rincón desconocido. Allí celebran una larga despedida de soltero que dura todo el día y toda la noche. Basicamente, sales, te emborrachas y contratas a una señorita que se desnude en público, como aquí. Y como aquí, es tradición poner en apuros al novio, vistiéndole de cosas ridículas, pintándole a lo loco mientras duerme o poniéndole en serios bretes. Seguro que han visto despedidas de soltero con el novio malvestido de mujer y con un cartel que dice «m@madas gratis». Saben a lo que me refiero.
Nuestro protagonista (ver arriba) es un experto marinero, de modo que sus amigos le pegaron una falsa barba de «Capitan Pescanova», y le pusieron como capitán de un yate de 15 metros e eslora.
Se bebió mucha cerveza y se comió abundantemente, pero nada desagradable sucedía con el novio, que, la verdad, estaba bastante mosca. Y la fiesta seguía y seguía de una manera digamos normal. Risas, comida y conversación.
Cuando volvieron a tierra fueron a arreglarse para salir de noche, y se fueron a la sauna, como es habitual en Suecia. Cuando el novio entró en la sauna, sus amigos le esperaban ya desnudos, y se fijó en que el primero de ellos no tenía vello púbico…
retratos turbadores en tres dimensiones (contando el tiempo)
El fotógrafo Bobby Neel Adams ha realizado estas inquietantes composiones en las que se superpone la misma persona en dos momentos distintos de su vida. La colección se llama Age maps (mapas de envejecimiento).
El resultado raya la biografía instantánea, y recupera los viejos personajes de terror con cicatrices que les dividían la cara. Poesía tocable y desasosegante. La respuesta exacta a la expresión»cómo hemos cambiado».
Yum!Yum!ORANGE – Don’t Worry Be Happy (Bobby McFerrin) (pulsad play en la página) Particularmente, odio la canción original, por sobrexposición. Pero esta versión da la energía necesaria para afrontar las reuniones familiares…
Bola extra: como sé que hay mucha gente particularmente interesada en versiones de Smells like Teen Spirit de Nirvana, tienen docenas de versiones de esa canción (includa la indicada arriba) en esta página y en esta otra.
Unos jovencísimos hermanos Calatrava décadas antes de la infame película «el Ete y el oto» y de su mítica versión de Space Oddity -que toda persona con criterio ha escuchado una docena de veces,y que pueden descargar en mp3 aquí-.
En el segundo 50 del video, aparece en pantalla La Leyenda. Fue parte de su arsenal desde el principio. Un lalalá ideal para la época del lalalá.