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Capítulo 35: “Contracultura”

Doctor Repronto - Jueves, 1 de Abril de 2010, a las 00:01

Desde siempre, he estado atraído por la palabra Contracultura. Incluso edité una revista llamada así, Contracultura (detalles abajo, en las notas). Más que las obras que se aludían cuando se hablaba de Contracultura, me llamaba la atención… la propia palabra.

La Real Academia define Contracultura como “Movimiento social surgido en los Estados Unidos de América en la década de 1960, especialmente entre los jóvenes, que rechaza los valores sociales y modos de vida establecidos” y “Conjunto de valores que caracterizan a este movimiento y, por extensión, a otras actitudes de oposición al sistema de vida vigente“.

Bajo esta definición, la Contracultura está acotada en el tiempo y tiene una notable directriz política. Aún más importante: define la palabra en negativo: por lo que no es. Sólo tiene sentido en oposición a otra cosa que está definida en positivo -es decir, con propiedad-.

Definir Contracultura en positivo, propiamente, ha tenido muchos obstáculos. Entre ellos, la partícula contra, que nos dirige a pensar por oposición, y el célebre bucle irresoluble: “la contracultura que se ha convertido en cultura”.

Cuando realizaba la revista Contracultura, curiosamente, adopté como fetiche la máscara de gas, que es un indicador del desastre pese a que, por sí misma, es totalmente inofensiva. Su retrato en positivo queda sumergido bajo su definición en negativo: la situación que la rodea. Intuía, supongo, que la palabra Contracultura estaba sometida a reglas similares.

La máscara de gas no era tanto mi icono de Contracultura como un espejo de la trampa que rodeaba a la propia palabra. Un término que necesita hilar muy fino en su uso, y que sigue vigente pese a esa temporalidad que señalaba la definición de la Rae.

Para lograr una definición satisfactoria en positivo de Contracultura era necesario

1) resolver los bucles mencionados,

2) acotar un espacio concreto que justificara la existencia (y la pervivencia) de esa palabra,

3) evitar subjetividades -frente a “los jueces que deciden qué es contracultura”, se debían concretar características que pudieran cumplir elementos que esos jueces “nunca considerarían contracultura”-,

y 4) incluir la definición oficial como un caso particular de ese espacio concreto, que debía ser necesariamente de mayor alcance.

Tras años manejando la palabra Contracultura, finalmente llegó el momento eureka. Ahí estaba. Una solución que encajaba todo lo anterior, y que era completamente original. Había encontrado una definición en positivo de la palabra Contracultura.

Estoy particularmente orgulloso de esta entrega de Reflexiones de Repronto.

Que ustedes la disfruten.

Importante: en este capítulo, la palabra duración es utilizada exclusivamente como sinónimo de permanencia.

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Notas:

- Esta entrega es la segunda de dos. Comienza con los argumentos desarrollados en el Capítulo 34: “Alta y Baja Cultura”.

- Lo que maneja el Doctor al principio del capítulo es la edición impresa de Contracultura, el infrazine/suplemento que edité entre 1995 y 1997 en el Centro Politécnico Superior de la Universidad de Zaragoza.

Su edición digital fue descrita en el suplemento Tentaciones del diario El País -en la época-  como el primer fanzine generalista de la internet española.

- El caso (real) en el que el personaje “se levantó y fue a la nevera para buscar un refresco”, aparece denunciado en la página 15 del libro Afterpop: La literatura de la implosión mediática, de Eloy Fernández Porta (Berenice, 2007)

- Ese argumento en la que la television está planificada conscientemente para no ser memorable, me lo oyeron en esta entrevista para LaSexta Noticias, muy posterior a la grabación de esta entrega. Por si consideran que necesita refrendarse,  les pongo aquí una cita:

El objetivo de la televisión es entretener y no dejar rastro. La tele es un electrodoméstico. Y sirve para entretenerse cuando te aburres.

La frase está tomada de la página 114 del libro ¡Mírame, tonto! Las mentiras impunes de la tele, de Mariola Cubells (Ed. Robinbook, 2003). Es una respuesta de Toni Cruz y J.M. Mainat, -responsables de la productora audiovisual Gestmusic, proveedora de Gran Hermano y Crónicas Marcianas, entre otras muchas- en una entrevista conducida por Sergi Pàmies.

- El poeta al que hace alusión el cierre es Antonio Machado.
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Este capítulo incluye fragmentos de:

  • Carta de Ajuste (RTVE, 1958)
  • Telediario (RTVE, 2009)
  • Relojes (EdicionesCaseras@youtube, 2007)
  • Scary Movie (Keenen Wayans, 2000)
  • Un País en la Mochila (RTVE, 1990)
  • Incredible Human Machine (National Geographic, 2007)

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34 Reflexiones sobre “Capítulo 35: “Contracultura””

  1. Precioso, oye, conmovedor incluso. En serio. ¡Estamos vivos! Capitulón.

  2. Declaro este episodio como un capítulo de contraculto.

    Saludos desde Chíle.

  3. Jab, en El Focoforo, ha dicho

    La reflexión es tan redonda que aparte de aportar la definición de contracultura, consigue solucionar el cortocircuito de la contracultura convertida en cultura: Se convierte en cultura porque se le dota de una duración. Pasa a ser o popular o instantánea. Brillante.

    Somos seres contraculturales por definición. Esto es una cima de algo, joder

    En mi esquema, pasa a ser
    1) Cultura Académica (Trascendente- perpetuada),
    2) Cultura Popular (Divertida- perpetuada), o
    3) Cultura de Masas (Divertida – instantánea).

    La combinación “Trascendente- instantánea” es un conjunto difícil de ver: ahí estarían los poemas de carpeta de instituto, esos que en la adolescencia se escriben en los separadores de las carpetas.

    He creído conveniente incluir esta sistematización en estos comentarios.

  4. [...] Reflexiones de Repronto, capítulo 35: “Contracultura” Clasificado como: repronto, apuntes_al_natural [...]

  5. ¿La performance (o cierta clase de performance) no entraría en el campo de lo trascendente e instantáneo?

  6. J.E: Las performances tienen como horizonte, en el momento de su creación, la “Cultura-Reino de la Gracia”. De modo que son “Trascendentes para perpetuidad” pese a que, como Scary Movie, hacen ostentación del ingrediente “instantáneo”.

  7. Se me hace raro que un concepto que empieza con “contra-” no se acabe definiendo en negativo.

    Aun así creo que tiene sentido buscar una definición de la contra-cultura en positivo porque, tras la muerte de Dios, tras el fin de los grandes relatos, la cultura deja de existir, no es ni es posible, y lo único que hay es contracultura. ¿Cómo definir entonces la contracultura a la contra de un espectro, de un fantasma? Buen trabajo.

    Añado también que ya llevamos un siglo, al menos (seguro que me quedo corto), en el que la cultura, para no desaparecer, como Dios que se agarra a un clavo ardiendo, insiste en enjaular el arte, animales, en los museos, como antes lo hizo en zoológicos (para que también durasen). Sin que sea novedoso, ahora, por ejemplo, le ha tocado a Bansky. Así, el bucle de la contracultura que se convierte en cultura no es natural, sino forzado. Ganas de prolongar la agonía a un dictador que duró lo suyo y se creía eterno, cual dictador monórquido, para que no se les resquebraje el edificio por los cuatro costados. Pero no hay nada que hacer, optimista que hoy está uno, que el Dios Cultura ya murió hace tiempo.

    En toda la boca del que da las directrices; la toma de consciencia, desde pequeñitos, de la predominancia de la contracultura a base de las notas escritas del inspector Gadget. Y es que este mensaje (que estoy escribiendo) se autodestruirá. Stop.

  8. Qué repronto más enorme!… la BBC grababa encima de las cintas de sus propias series en los años 60 Capítulos de Doctor Who y creo que tampoco guardaban copia de Monty Python Flying Circus..

  9. Buenísimo. Me he quedado con la boca abierta. Sólo quedan aplausos.

  10. Sectario Carismático ha dicho:
    Abril 1st, 2010 a eso de las 13:05

    Drácula y Frankenstein ¿son Alta Cultura, Baja Cultura, Subcultura o Contracultura?

  11. buff, demasiado culto para mi…

  12. Cabría la pena preguntarse cuantas obras ,hoy en dia consideradas obras maestras, aún pueden tener cierto valor por ellas mismas y no por la innovación que supusieron en la época. Cansado estoy de soportar a puristas que en cine y literatura ensalzan obras que son superadas por el telefilme común. No voy a poner aqui ejemplos porque se me destrozaría a collejas. Lo de siempre vamos.

    Un saludo, espero con ansias el siguiente.

  13. Poliket: En mi opinión, Banksy (que me gusta mucho) es muy nuevo sólo para quienes no conocen la obra del Equipo Crónica, un dúo pictórico valenciano que merece una recuperación constante.

    Sectario: Drácula y Frankenstein son dos libros escritos para la historia. Trascendencia+Perpetuidad. Otra cosa es “Drácula y Frankenstein incluyendo todas sus reformulaciones”.

    Fusquenillo: Le dirijo a la lectura de esta revista que se centra en lo que usted denuncia:
    http://www.l3-bas.org/mussolini.html

  14. Todavía no he visto el capítulo, Doctor Repronto, pero creo que la definición en negativo de la contracultura es casi de germen, la Gran Negación de Marcuse. Incluso si la Cultura es un cadáver en descomposición como dice poliket, el hecho de ser formulada como respuesta ya implica la negación.

    Me plantea preguntas, por cierto, el hecho de que, una década después de Marcuse, los que habían hecho suyo el discurso (o la estética) contracultural asaltaran las universidades en California como si fuera la Bastilla. ¿Buscaban a propósito cargarse el centro referencial de la trascendencia? ¿O en realidad les pillaba allí porque era allí donde accedían a la negación?

  15. Hola Doctor, soy Chema (hemos hablado sobre tema “Guerra Civil” por mail).

    Creo que has tocado hueso con esta entrega, no me cabe duda. Específicamente en el tema de que sea la conciencia de la muerte la que provoca movimientos, y de cómo sea entendido el concepto de “muerte” haga que el movimiento vaya en una dirección u otra. La muerte cristiana busca redención (alta cultura) para asegurarse que va al cielo; los “enfadados” con el cristianismo (es decir, anti-cristianos) pero todavía sujetos a su bipolaridad buscan el placer del momento presente pero con el horror y la culpa de saber que finalmente irán al infierno (no estando, por tanto, realmente disfruntando demasiado del presente); y por último en tu clasificación están los que conciben una “muerte” agnóstica tras la cual no hay nada (por tanto no habiendo una direccionalidad hacia el futuro se busca la recuperación del momento presente absoluto, tal como teníamos siendo animales puros, ¡o niños!). Me gusta mucho la idea de que haya obras contraculturales que perduran porque consiguen atrapar al espectador en un presente continuo y absoluto. De hecho, me quito el sombrero ante esta reflexión.

    El tema, por apasionante en su máximo significado, me despierta mucha hiperactividad intelectual. Yo personalmente, en mi propia cognición de las cosas, entiendo que el arte y/o la cultura(sin mayúsculas, que yo tampoco quiero ser de usarlas) es básica y primordialmente comunicación. Reniego de buscar Redención o fabricar reliquias para alienígenas arqueólogos de un futuro lejano. Reniego también de realizar bombas anti-sistema que no tienen otro objetivo más que eternizar la dialéctica (continuar la guerra entre cielo-infierno). Como bien dices, la palabra contra-cultura tiene la trampa del prefijo, y creo que no encaja bien porque NO ES UN ATAQUE a la cultura establecida sino que es perfectamente capaz de convivir con ella y de ocupar, como tú también bien has dicho, un lugar propio y sin conflicto. Es por eso que se le suele llamar también “cultura alternativa”, que sería un término quizás más ajustado, aunque no es tampoco perfecto…

    En mi opinión, es interesante dedicar tambíén una mirada a los contenidos. Y resulta que los contenidos, en todas las formas de “cultura”, es básicamente el mismo: lo humano. En una forma u otra, se está siempre tratando de comunicar una verdad humana al espectador. Es un acto de comunicación, esencialmente, como he comentado antes. Tal vez la “contracultura” tenga este objetivo más claro y saneado, de manera que la comunicación consigue ser más directa y efectiva. Las viejunas que son sordas, ciegas y mudas ante Francis Bacon serían receptores defectuosos, para con lo que sin duda es un mensaje desgarrador sobre la enfermiza ansiedad humana. De todos los asistentes al museo, sin embargo, un 9,1% si que será capaz de recibir y digerir el mensaje, de manera que el soporte “museo” hace posible que la comunicación más tarde o más temprano se produzca. Tantas otras obras con mensajes igualmente importantes y valiosos necesitan un soporte que asegure que la comunicación pueda producirse tarde o temprano. En mi caso personal, es ésa búsqueda de hacer llegar el mensaje lo que me mueve a producir una obra… no querer ser estudiado en las universidades ni pasar a la historia…

    ¿Se puede decir, por tanto, que en el presente “contracultural” es más importante alcanzar completar la comunicación del mensaje, que ninguna otra cosa? Esto también podría definir un poco mejor este movimiento.

    Estar vivo sabiendo que voy a morir en un futuro tras el cual no voy a llegar a liberar lo que no haya liberado antes, da máximo valor a lo que deseo comunicar en el presente, me hace sentir necesidad de transmisión con mis semejantes. Es aquí y ahora donde y cuando yo comu-lgo (me comu-nico) con los otros. La unión “espiritual”, que no es otra cosa que la consciencia de compartir una misma naturaleza con los demás, ya no está sujeta a tener que creer en un Dios o en cielo posterior, sino que existe en el yo te doy, tú recibes, tú devuelves, etc. Es inherentemente “espiritual” sin ser religioso, y es a la vez inherementeme “terrenal” sin necesi ser chabacano. Es la misma esencia y objetivo último de las dos clasificaciones clásicas de Cultura Alta y Baja, pero sin estar sujeta a su visión bipolar simplista y determinante.

  16. oxtias! a Chema si le he entendido…
    vais a tener ke contratarlo para que os haga los guiones de los videos. (videos va sin acento aposta, suena mejor.)

  17. Enhorabuena, Doc, es un capítulo logrado.

  18. bravo por la definición en positivo. Muy ilustrativo. ¿Cómo podríamos catalogar el hecho diferencial de lo que pasa a ser cultura desde la contracultura en contraste a lo que es cultura por estar pactado de antemano que así lo sea?

  19. >Cómo podríamos catalogar el hecho diferencial de lo que pasa a ser cultura desde la contracultura

    creo que ya se ha dicho antes, pasa a ser cultura por que se le dota de una duración

  20. [...] Reflexiones de Repronto "Contracultura"  minchinela.com/repronto/2010/04/01/capitulo-35-contracultura/  por Brufux el 14:21 UTC [...]

  21. Considerando que la palabra “contracultura” surge de una mala traducción del inglés “counter-culture”, la cual debería haberse traducido como “complemento cultural”, toda la argumentación del vídeo carece de fundamento.

    Para todo lo demás recomendaría revisar la historia de Fluxus y Gutai para ceñirnos un poco a los hechos.

    En fin, una nota muy pobre con filosofadas de primero de carrera.

  22. Rizoma: Mola su desprecio por la disciplina; le veo usando en el futuro palabras como “Ingenieradas” o “Botanicadas”, a un paso de “Medalla Field de mierda”. Y no pasa ná

  23. Madre mía, Nómada lo tuyo con las traducciones parece de los Klamstein..

  24. nómada ha dicho: ‘Considerando que la palabra “contracultura” surge de una mala traducción del inglés “counter-culture”, la cual debería haberse traducido como “complemento cultural”, toda la argumentación del vídeo carece de fundamento.’

    Este comentario es falso como un euro de gominola. Todos los significados posibles de ‘counter’ incluyen la idea de contrarrestar, de opuesto, de contrario. Como verbo, oponerse o enfrentar.

    Para todo lo demás recomendaría revisar un diccionario y una gramática inglesas.

    En fin, una nota muy pobre con traducciones de primero de bup.

  25. Para ver si les disuado de esa manía de escalar diciendo que son cosas de “primero de”, les remito este párrafo de Ortega y Gasset, ya saben, mi norte personal:

    Contra lo que suele suponerse, es la filosofía un gigantesco afán de superficialidad, quiero decir, de traer a la superficie y tornar patente, claro, perogrullesco si es posible, lo que estaba subterráneo, misterioso y latente.

    O sea, que el perogrullo, lo superficial y lo patente van a estar siempre presentes.

    Y señalar el perogrullo como “intruso intolerable” revela más interés en el descrédito gratuito que en la disquisición constructiva.

    Es, de nuevo, de perogrullo.

  26. Nómada, si entras en todas las casas para poner notas de “puta mierda” a lo que tienen allí, no me extraña que no tengas más remedio que seguir siendo nómada…

    Respecto a “superficializar lo subterráneo”, es -en teoría- también el objetivo del teatro, de la pintura y en general imagino que de todas las artes. Por lo menos en su origen; hacer consciente lo inconsciente (también el objetivo de la gestalt) era el trabajo de los shamanes que comunicaban al pueblo el estado del mundo espiritual, para ordenar el mundo material en consonancia. Dicho de manera más sencilla: te confirmo lo que no sabes, pero sospechas; pronuncio aquello que al pueblo le pasa, pero no es capaz de articular. Es la labor del artista/filósofo/psicólogo/(en definitiva): COMUNICADOR.

  27. [...] Capítulo 35 de Reflexiones de Repronto. [...]

  28. Este repronto a parte de estar muy bien exige entroncarlo con una continuación evidente: los teólogos de la cultura popular y la contracultura… Cuántos foros se dedican a esta actividad de pontificado como si fueran la FAES de la diversión?

  29. Brillante, una vez más. (:

  30. Así como el capítulo anterior de Alta Cultura – cielo, Baja Cultura – Infierno me parece brillante y acertado en todo, este no me convence tanto. Meterse en el tema de “la duración” es peligroso. Un autor puede pretender crear algo “inmortal” y sin embargo errar el tiro miserablemente… puede ser reconocido como alta cultura en su moento y caer en la categoría de baja cultura pasado un tiempo. Un ejemplo clarísimo es Echegaray. Premio Nobel de literatura en su momento y admirado como escritor de temas elevados, hoy en día está olvidado y consdiderado poco más como escritor de dramones decimonónicos y folletinescos sin verdadero interés literario.

    Mi opinión es que la contracultura es la intelectualización de la baja cultura con afán innovador. Los artistas contraculturales pillan formatos de baja cultura como es el cómic o el folk y lo intelectualizan para, usando ese formato, crear obras con afán vanguardista y provocador que, mucha veces, acaban siendo reconocidas como alta cultura. Es como cuando Velazquez, cansado de pintar santos, nobles y dioses paganos, bajó a las calles a pintar borrachos y pobres y los convirtió en alta cultura. Al principio escandaliza, no parece alta cultura, pero la intención del artista es ganarse el cielo de la alta cultura usando las artes del infierno. Y, de paso, se liman asperezas y todo parece más democrático.

    No sé si me explico.

  31. Te explicas perfectamente, pero yo no comparto tu opinión.

    En tu teoría, la contracultura no está fuera del circuito bipolar cielo-infierno (infinito-cero), sino que sigue jugando ésas mismas reglas y propones que el objetivo del artista contracultural es, partiendo del infierno (del cero), llegar a acceder al cielo(lograr una obra eterna).

    Cuando el capítulo de Repronto lo que plantea precisamente es que el artista contracultural no cree en el cielo ni en el infierno, y su objetivo por tanto no puede ser el que tú propones de ir al cielo.

    La contracultura juega en otra liga. No hay una intención por crear una obra inmortal ni “intelecual” que sea estudiada en las universidades, sino que el objetivo de las obras contraculturales está más relacionado con la comunicación de verdades en un tiempo presente. Si ésa obra logra que ése presente pase y sea olvidado al instante, o se convierta en un presente contínuo que perdura y es una obra siempre viva, eso el autor no lo sabe, ni tampoco lo sabe el espectador. Por tanto no hay un objetivo de trascendencia (o sea, de ser admitido en el club privado de la Alta Cultura), ya que en caso de que esto se dé es una consecuandia casual y no intencionada.

    Pero esto lo explica Repronto perfectamente en el capítulo.

  32. [...] Duchamp nos decía ante su primer ready-made que arte es aquello que colocamos en un museo. Michelena nos dice en sus reflexiones de repronto que la baja cultura es la que no nos sublima, sino que nos [...]

  33. Creo que el Doctor hace una división muy tajante entre Alta y Baja Cultura, y se olvida de que, dentro de cada una de ellas, todavía hay clases, oiga.

    Esto se nota muy especialmente en la Baja Cultura. Así, podemos tener a alguien que, por ejemplo, se pone las gafas de pasta para leer lo que ha apuntado en su Moleskine: “That’s the point, tienes toda la razón. Ahí está el caso de Breaking Bad, a la que los Popes de la Alta Cultura desprecian por ser una TV series. O los temas de Lou Reed o la Velvet, o incluso el Progressive Rock, a los que jamás aceptarán equiparar con Mozart. Oh, fucking damnit!, el propio Maus, que como mucho sólo subirá hasta el Purgatorio por el mero hecho de ser un comic.”

    Pero hete aquí que en la misma reunión está presente otro chaval, que se acomoda el jersey rosa sobre el polo de Lacoste para decir: “¡Y tanto que es así! ¡Esos Popes que desprecian a Aguila Roja o a Física y Química porque son series de televisión! ¡Que insultan a Bisbal, Shakira o Lady Gaga! ¡Que no aceptan la Cultura que encierran Zipi y Zape o Maitena! ¡Malditos Popes!”

    En una situación como ésta, creo que es muy probable que el chico de la Moleskine replicase al instante: “¡Estamos hablando de Cultura, no de basura mainstream, my friend! ¡Ten un poco de respeto, y vigila mejor tus referentes antes de hablar!”

    Ante lo cual, evidentemente, el chaval de Lacoste replicará: “¡Ya están otra vez los Popes del Underground dándoselas de listos y despreciando la Baja Cultura por ser de masas!”

    En resumen: que muchos de los que claman contra la distinción entre Alta (la consagrada por la tradición) y Baja (la minoritaria pero selecta) Cultura, exigen que se les distinga de la Infima (la de masas), usando los mismos argumentos. Se comportan como la Burguesía durante la Revolución Francesa: quieren equipararse a la Nobleza, y a la vez diferenciarse del Proletariado.

  34. La cultura “Trascendente- instantánea” es el chiste del perro llamado Mistetas! La idea sale de algo de M. Fontedevila, pero no lo tengo a mano…

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