Reflexiones de Repronto | un videoblog para la generacion audiovisual
 

Capítulo 44: “Creer en la ciencia”

Doctor Repronto - Viernes, 15 de Abril de 2011, a las 00:01

Uno de los argumentos centrales en la investigación del laboratorio es la sustitución.

En diferentes entregas de esta videoserie hemos hablado de la sustitución

de personajes por un clon espectacularizado (cap. 21),
de tecnología por símiles simbólicos (cap. 8)
o de elementos locales por gemelos lavados en el exterior (cap. 37).

En todos ellos había una correspondencia estética -pongamos, el pasodoble belga- que escondía el mecanismo de fondo -el rencor de cercanías-.

Hoy hablamos también de una sustitución, que tiene dos variantes: una estética, que se ejecuta con una prenda a medida, y otra ética, que se produce mediante una reveladora equivalencia. Ambas articulan esta entrega de Reflexiones de Repronto.

Que ustedes la disfruten.

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Notas:

- Lo que maneja el Doctor Repronto en el arranque es el libro Nosotros, los Franco (Planeta, 1981), escrito por Pilar Franco, hermana del Dictador. Sobre la mesa reposa Memorias de un agente secreto (Plaza & Janés, 1979), de Ángel Alcázar de Velasco, bajo el que asoma el single Confidencias con Nutrexpa (Audiofon, 1982). Pese a lo testimonial del título, el contenido del vinilo es esta famosa canción.

- Esta entrega incluye un guiño a El asombroso hombre sin estómago de Actimel, célebre entrada de El Blog Ausente, centro neurálgico digital de nuestro Chupacintas.

- Ya dediqué en 2007 un extenso ataque al seudodocumental citado, en el blog No Recomendable.

- Posteriormente a la grabación de esta entrega, presentadores masculinos de informativos han aterrizado en esta misma sustitución del científico de prestigio. Tienen un ejemplo aquí. De momento, no se estila rotularlos como “periodista y padre”.

- La frase “dar cosas gratis es un plan de negocio un tanto arriesgado” alude, claro está, a esta misma videoserie.

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Actualización: Me comentan por el privado que esta entrada tiene cero comentarios porque un error de programación les impedía dejar mensajes en el servidor. Espero haberlo solucionado y seguirles escuchando. En caso contrario, me pueden avisar usando la opción “enviar un mensaje privado” que aparece en la columna de la derecha.

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Este capítulo incluye fragmentos de:

  • Carta de Ajuste (RTVE, 1958)
  • La Hora Chanante (Paramount Comedy, 2002)
  • Anuncio Chocolates Loyola
  • Anuncio Neutrex
  • Anuncio Danet
  • Anuncio Clio Mecano
  • Anuncio Seat “Catch the fever”
  • Anuncio Seat “El coche de al lado”
  • Anuncio Bioxet
  • Anuncio Puleva Omega3
  • Anuncio Specsavers
  • Anuncio L’Oréal Código Juventud
  • Anuncio Actimel
  • What the #$*! Do We (K)now!? (W. Arntz el al., 2004)
  • 2001 (Stanley Kubrick, 1968)

Los videos de Reflexiones de Repronto están protegidos legalmente por Coloriuris. Los particulares de este video vienen detallados aquí.

4 Reflexiones sobre “Capítulo 44: “Creer en la ciencia””

  1. No debemos olvidar que, aunque no sea científico, Don Camilo José Cela protagonizó anuncios de guías de viajes, con la autoridad intelectual que supone haber escrito libros sobre el tema.

  2. Ahora veré los anuncios con otros ojos y no solo para resolver los entresijos de si se ha grabado con tantas cámaras o si este se ha hecho con animación 3D y este otro con stop-motion.

  3. Interesante como siempre. Sin embargo, no puedo dejar de percibir cierto triunfismo picaresco en el final que me hace sentir pelín incómodo. Intuyo una guerrilla más o menos oculta capitaneada por el señor Cerebro contra los *estúpidos* ejércitos del señor Corazón. O sea, una partida de ajedrez de la razón versus la emoción. Lo científico versus lo místico. Peligrosamente bipolar para mi gusto.

    Entiendo que el derribo final fuera dirigido no contra lo místico “verdadero” (la verdadera espiritualidad, la poesía, lo onírico), sino contra lo místico “falso” (la charlatanería, el timo al paleto) que no sólo es místicamente falso sino que para postre encima usa la máscara de lo científico “falso”. Un ataque bien justificado, bien argumentado. Un ataque que comprendo y comparto. Yo también me cago en el documentalucho ése, me cago tanto en él que me deshidrato. Lo aborrezco con todo mi alma.

    Pero he aquí el quid de la cuestioncilla: aborrezco ése documental con toda mi alma porque es precisamente mi alma lo que se ofende al ver travestida su esencia por esa panda de timadores. Yo me cago en ése documental no porque manipule La Ciencia, no. Yo me cago en ése documental porque deja el verdadero misticismo a la altura del escroto de David el gnomo.

    Se me hace tan, tan, tan raro que sólamente los científicos perciban que ese documental es guano… Se me hace tan, tan, tan raro que prácticamente todos los “amigos de profesiones liberales” lo idolatren (si, yo también conozco algunos). Yo mismo practico meditación zen y soy un aficionadete, y aun asi me fue facilisimo darme cuenta de algo BASICO: lo primero que percibo a los 5 minutos de estar viendo el documentalejo es el ritmo frenético, publicitario, que tiene el montaje. ¿Se supone que este documental pretende trasladarnos a un estado de conciencia distinto donde las leyes ordinarias se desplazan para dar espacio a nuevas verdades objetivas? Bueno, bonitos, si ése estado de conciencia existe (y yo creo que existe) no pertenece, NI DE COOÑA, a uno con un ritmo frenético de videoclip, sino a uno reposado, desapasionado, libre de caminos mentales marcados e unidireccionales. Joder, si es que ni siquiera te dejan pensar en la gilipollez que acabas de oir, porque ya te están soltando la siguiente. Esto no es una revelación, esto es un lavacerebros.

    No creo que el problema del documentalucho este sea el contenido. El único, pero y descomunal problema, es la forma. Igual hubiera dado que el documentalucho divulgara verdades verdaderas de ciencia ordinaria: divulgar con formato videoclip sólo sirve para programar robots sin conciencia ninguna de lo que están deglutiendo. Y, por amor de Cthulhu, ¿¿de qué cojones sirve convertirse en un místico que no comprende lo que ha aprendido?? Este mundo está tan industrializado que incluso hemos llegado a crear místicos en serie. Esto es lo que es el documentalito: una fábrica audiovisual de robots neohippis. Personas “del alma” sin alma. La locura al cuadrado.

    El documental, los que se hacen pasar por científicos para que la audiencia se trague sus pedos, y en general todos los que utilizan el repugnante slogan “La ciencia es guay y lo místico es puta mierda”, no sólo se están cagando en la ciencia misma sino que también se están cagando en El Alma y en todo lo profundo que hay en el ser humano. No porque eso “profundo” pueda ser corrompido, que no puede serlo, sino sencillamente porque mintiendo así lo que se consigue es que la gente esté cada vez más desesperadamente lejos de lo que es una espiritualidad más verdadera y más humilde. Queria apuntar esto al magnifico trabajo de maese Repro: no es sólo la ciencia la perjudicada aquí. También Merlín está cabreadísimo.

  4. Quisiera apuntar que el asombroso caso del hombre sin estómago probablemente responda a algo que ya se ha comentado en este videoblog: elaborar una impresión de tecnologismo con la mínima cantidad de elementos propiamente científicos, pero eso sí, llamativos (lucecitas y demás). Tengo en mente el reciente anuncio que nos previene genéricamente contra “la enfermedad de las encías”. Curiosamente, contradice el fenómeno de la apariencia científica a partir de nuevos términos. ¿Alguien había oído hablar antes del dichoso L. Casei Immunitas o de la Omega 3? Y, finalmente, en línea con esta entrega, otro apunte que ya hace Absence en su blog: el argumento ad hominem, la prestigiosa Universidad de Michigan (mismamente) como aval. Tres ideas que me han cruzado la mente durante el visionado y que comparto con quien pueda interesarle.

    PD: Sobre los actores vestidos de científicos, ahora me acuerdo de un célebre anuncio de pasta dental -mal encuadrado a propósito para darle, supongo, un aire naïf- de hace unos años en el cual el número de colegiado del supuesto dentista variaba de una versión del anuncio a la otra. Por no mencionar los recientes spots doblados con la voz supuestamente original de fondo, en los que nos toca creer la honestidad del doblaje (en más de un sentido).

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